miércoles, 5 de julio de 2017

Dilema del prisionero.


Dos delincuentes cómplices de un delito son detenidos. El interrogatorio se realiza por se­parado y sin que puedan comunicarse. Digamos que se llaman Yolanda y Víctor. El fiscal promete a Yolanda que si delata a Víctor ella quedará en libertad. Yolanda sabe que si le delata, a éste le caerán cinco años. Si ella calla y Víctor calla, con las pruebas disponibles sólo irán un año a la cárcel. Pero si ella calla y Víctor la delata, los cinco años le caerán a ella. Si se delatan mutuamente, ambos pasarán cuatro años en la cárcel.

a) ¿Qué beneficiaría más a los dos?
b) ¿Qué harás, si eres Yolanda? 
c) ¿Qué harás, si eres Víctor? 


Observa que lo mejor sería que ambos callaran. En tal caso sólo irían un año a la cárcel. Pero si sólo se atienen a lo más beneficioso para cada uno, sin consideraciones de leal­tad o de miedo a las represalias, resulta que se delatarán mutuamente, con lo que a ca­da uno le caerán cuatro años a la cárcel. Pongámonos en el caso de Víctor, que es simé­trico al de Yolanda. Puede pensar: «Yo callo, me caerá un año, pero... ¿y si ella habla? Me caerán cinco años. En cambio, si hablo, o saldré libre, si ella no habla, o si ella habla me caerán cuatro años». Este problema ilustra que la decisión racional no siempre es la que más me beneficia, lo cual me llevará a cambiar mi orden de preferencias para no caer en este dilema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Eros y Thanatos.

“[…] la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano; además, retomo ahora mi afirmación de que aquéll...