miércoles, 17 de mayo de 2017

¡Platón, fuera de clase!

Por Sara Suárez.

La LOMCE llegó el pasado curso 2014-2015 cargada de cambios que se irían implantando progresivamente, lo que quizá pocos pensaron es el alcance que podrían tener algunos de ellos. La nueva reforma educativa decide apartar un poco más a Platón, Aristóteles, Descartes, Marx y compañía de los planes de estudio, justificándose en que cuanto pensaron y escribieron no resulta útil.

Quizá, señores pedagogos y políticos, como estudiante de bachillerato deba pedirles perdón por defender la importancia del razonamiento y agradecerles el que año a año nos prohíban más el pensar ya que, ¿quién quiere pensar si sólo somos humanos? ¿por qué íbamos a querer defender aquello que nos diferencia de los animales?

Es cierto que la sociedad actual requiere de médicos, ingenieros, informáticos pero, creo que están confundiendo el concepto, que en teoría promulgan, de educación. Se suele entender la educación como: "formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen" pero, ¿no es de esto precisamente de lo que trata la filosofía? Parece que los responsables de la elaboración de este nuevo conjunto de leyes se equivocaron de acepción a la hora de buscar por el diccionario y la entienden como una "transmisión de conocimientos a una persona para que ésta adquiera determinada formación", y convirtiendo a los estudiantes en un conjunto de animales a los que se les prohíbe perder el tiempo desarrollándose moralmente.


Lo que se olvida con demasiada frecuencia es que, durante estos años decisivos, no solo aprenden unas materias, sino que se forman como personas. Y en esa formación hay dos cuestiones que se deberían cuidar detalladamente: que construyan sus propios criterios y aprendan a disfrutar. Que lean, que discutan, que escriban, que practiquen... pero, sobre todo, que piensen; que cultiven la creatividad y la imaginación.

Tal vez sea en este punto en el que debamos plantearnos cuál es el verdadero fin del sistema educativo. Solamente se ponen piedras en el camino para que los alumnos no curses asignaturas como Filosofía o Literatura, mientras los "yo me paso a religión porque me sube la media" aumentan año a año. Discúlpenme entonces por creer que hacen de la educación un medio más mediante el que imponer a la fuerza su ideología.

En definitiva, esta Ley deja a un lado lo que ellos consideran el lado "inútil", pero que humanamente es el más útil de todos: no nos enseñan a tener unos criterios propios, unas ideas o algo tan sumamente necesario para evolucionar como la curiosidad. Por todo eso debo reconocer que están haciendo que la educación siga un proceso; un proceso de decadencia.


"De la filosofía emana el pensamiento crítico, que es el que sustenta la democracia".

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