martes, 23 de mayo de 2017

El hombre de la cámara

Por Lucía Rguez.

El hombre de la cámara es una película que nos muestra imágenes de la vida cotidiana en la década de 1920 en Moscú, Kiev y Odessa. Cambia sutilmente de un sujeto a otro sin un orden claro, dejando al público preguntándose se hay un hilo argumentativo que los conecte a todos de alguna manera. Dziga Vertov, el director, dejó muchos huecos en la unión de secuencias para que la audiencia los rellenara de manera que pudiesen comprender lo que estaban viendo sin necesidad de que se le dijera directamente.


Lo que se puede observar en especial a lo largo de toda la película son momentos en los que muestran de manera crítica la fantasía del modernismo. Por ejemplo hay muchas escenas de máquinas produciendo a una rápida velocidad, que se contrasta con imágenes de gente creando el producto manualmente. Escenas de descanso seguidas por trabajo. Muestra la vida como un ciclo que se mueve y no para, de la mañana al anochecer, del nacimiento a la vida, del matrimonio al divorcio… todo esto está unido como las maquinas con sus engranajes, tuercas, etc. En general, lo que pretende es evocar el ideal comunista, especialmente haciendo énfasis en los valores, como el de que una relación armoniosa entre la economía y la gente llevará a un buen futuro para todos, por lo que no puede existir un sistema en el que el trabajo conduzca a la alienación de los trabajadores, como sucede con el capitalismo.

Mediante esta película Vertov pretendía que los ciudadanos soviéticos se diesen cuenta de los problemas en la sociedad y despertase en ellos una manera de entender la realidad y que tomasen acción, lo que se muestra de manera más evidente en momentos como por ejemplo cuando une una imagen de un pájaro y luego una boca, dando a entender que el público debe cantar, hablar. Se han entendido estas imágenes a través de la percepción filosófica marxista en la que; Dialéctica = Tesis+ antítesis. Por ejemplo, la clase burguesa (tesis) + el proletariado (antítesis) = Revolución (antítesis).

Debido al mensaje general que contiene recibió muchas críticas. Principalmente porque se veía como un intento del director de hacer creer a los espectadores lo que el director quería y taparlo como una película de ficción. Sin embargo, el hecho de que no hay actores ni escenarios hace que se proyecte una visión realista del mundo, pues tan solo se puede ver a los ciudadanos soviéticos actuando de la manera que lo hacen diariamente, jugando, trabajando, su relación con las máquinas de la vida moderna… Se le podría considerar hasta cierto punto un documental con tonos críticos debido a la manera en la que está montado.

Además de la importancia que tuvo esta película en la historia del cine debido a su uso de la argumentación, la edición y los planos usados podríamos mencionar la función que realiza el director con esta en relación a la necesidad de la que hablaba Marx de que aquellos trabajadores que ya han entendido que el comunismo es la única forma de vivir plenamente y en armonía deben ayudar a aquellos que no han llegado a esta conclusión a poder verlo. De modo que realiza un trabajo en cierta manera propagandística incitando a las masas a levantarse contra el sistema que les está oprimiendo y comenzar una revolución que acabe con él.

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