domingo, 10 de diciembre de 2017

Vivir es ser otro.

Vivir es ser otro. Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir: es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida.

Borrarlo todo de la pizarra de un día para otro, ser nuevo con cada nueva madrugada, en una virginidad renovada y perpetua de la emoción: esto, y sólo esto, vale la pena ser o tener, para ser o tener lo que imperfectamente somos.

Esta madrugada es la primera del mundo. Nunca este color rosa que amarillea a un blanco cálido se ha posado así en la faz con que el caserío del oeste encara, lleno de ojos vidriados, el silencio que viene de la luz creciente. Nunca hubo esta hora, ni esta luz, ni este ser mío. Mañana, lo que ha sido será otra cosa, y lo que yo vea será visto por unos ojos recompuestos, llenos de una nueva visión.

¡Altos montes de la ciudad! Grandes arquitecturas que las pendientes escarpadas sostienen y engrandecen, deslizamientos de edificios diferentemente amontonados, que la luz teje de sombras y quemazones, sois hoy porque os veo, sois lo que no seréis mañana y os amo desde la amurada como un navío que pasa junto a otro navío siente una nostalgia desconocida al pasar.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego, 18-5-1930


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