jueves, 13 de abril de 2017

¿Somos realmente quien queremos ser?

El automóvil, el televisor, el ordenador, el móvil y demás contraseñas de la felicidad, maquinas nacidas para ganar tiempo o para pasar el tiempo, se apoderan del tiempo. (Eduardo Galeano)

Por Laura Martínez. 

Hace ya años de la extensión del binomio persona-Smartphone como algo general. De hecho, es habitual que al conocer a una persona asumamos que use cierto servicio de mensajería o ciertas apps con las que podremos establecer futuras conversaciones y directamente le preguntamos por ello. Estamos condicionados al móvil aunque no nos demos cuenta.

Es habitual estar por ejemplo en una sala de espera para el dentista o el medico y estar rodeados de silencio. Prueben a levantar la cabeza también ustedes de su teléfono móvil y a determinar porque existe ese silencio. Pues si, porque ellos también estaban con la mente metida por el móvil y a que si los cuentas tan solo como mucho 2 personas se encuentran con la mente en otro lugar, quizás pesando, algo que hoy en día no es muy común. El móvil nos convierte en ignorantes de lo que nos rodea.

Ya no es solo la atención que nos roba, sino que nosotros no somos los mismos debido a las redes sociales. Me explico: hoy en día existen unas personas que se llaman "influencers": personas cuyo único propósito es vestir bien y acudir a eventos de moda para luego subirlos a sus redes sociales y que los demás chicos y chicas se mueran de envidia y quieran imitarlos u ser como ellos. Sencillo, estos chicos y chicas no son como de verdad ellos deberían ser sino que son lo que a ojos de los demás les gustaría ser, una persona maniquí.

No solo nos condicionan de estas dos maneras sino que también desde otros puntos. Cuando tenemos pareja, la gente de nuestra edad nos pasamos el día chateando entre nosotros, pero cuando la pareja que esta al otro lado no te contesta se crea un problema: esta con otro/a o me está ignorando. Entonces como locos empezamos a entrar en el resto de redes sociales buscando una evidencia que nos haga afirmar lo que la paranoia del móvil nos ha hecho pensar. Puede que nos equivoquemos, o quien sabe quizás estemos en lo cierto. El móvil no convierte en personas celosas.

A donde quiero llegar es que nos podemos volver seres paranoicos, ignorantes y personas prototipo. Todo esto crea consecuencias. Se ha atropellado a personas en la calle por estar mirando el móvil mientras cruzaba, por llevar cascos y no escuchar los sonidos que nos podrían haber ayudado a evitar ese accidente. Muchas chicas sobre todo han caído en enfermedades como la bulimia o anorexia por querer ser esas chicas tan delgadas a las que siguen en Instagram. También muchas parejas han roto por esa obsesión de saber constantemente donde estas, con quien estas o que estas haciendo.


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