miércoles, 19 de abril de 2017

El condicionamiento operante.


Por Naranco álvrez, Mª Hernández, Elena Magdalena y Raquel Santos-Juanes. 

El condicionamiento instrumental u operante es un procedimiento de aprendizaje que se basa en que la probabilidad de que se dé una respuesta determinada depende de las consecuencias esperadas; un sujeto tiene más probabilidades de repetir las formas de conducta que conllevan consecuencias positivas y, por el contrario, menos probabilidades de repetir las que conllevan consecuencias negativas. 

El condicionamiento operante, a diferencia del condicionamiento clásico (que es un tipo de aprendizaje asociativo que tiene que ver con la asociación entre estímulos y conductas), es un aprendizaje relacionado con el desarrollo de nuevas conductas en función de sus consecuencias.

Según el condicionamiento instrumental, para que tenga lugar el aprendizaje de una respuesta (R), esta respuesta tiene que predecir un reforzador, es decir una consecuencia positiva.

La relación entre la conducta y sus consecuencias es uno de los factores más importantes en el control de la conducta instrumental. En este tipo de aprendizaje es muy importante la contigüidad temporal y la relación que se establece entre la respuesta y el reforzador.

Para aplicar bien el condicionamiento instrumental hay que tener en cuenta varias cosas. El reforzador tiene que darse justo después de la conducta (contingencia temporal). Los refuerzos inmediatos son especialmente importantes cuando se trabaja con niños pequeños. También es importante, sobre todo al principio, que cada vez que aparece la conducta, se siga del reforzador. Hay reforzadores primarios, como la comida, y reforzadores secundarios como el dinero.

Hay dos psicólogos que han tenido mucha importancia a la hora de hablar de condicionamiento operante: Thorndike y Skinner.

Thorndike y el condicionamiento operante

Uno de los antecedentes históricos del condicionamiento operante son los trabajos de Edward Thorndike acerca del aprendizaje. La intención inicial de Thorndike fue estudiar la inteligencia animal, y creó su teoría del aprendizaje que se basaba en la observación con modelos de aprendizaje animal.

Thorndike llegó a la conclusión de que las respuestas animales que recibían una recompensa (reforzador positivo), tenían más tendencia a repetirse en el futuro. Por el contrario, las respuestas que no recibían recompensa y/o recibían un castigo (reforzador negativo), tenían tendencia a no repetirse en el futuro.

Thorndike luego, mediante uno de sus experimentos, creó la teoría de “law of effect” (ley del efecto) que propone que las recompensas motivan el aprendizaje: si una respuesta (R) ejecutada en presencia de un estímulo (E) va seguida de una consecuencia satisfactoria (Reforzador positivo), la asociación entre la E-R se fortalecerá. Por el contrario, si la R va seguida de una consecuencia no deseada (Reforzador negativo), la asociación E-R no se fortalecerá, sino que se debilitará.

Skinner y el condicionamiento operante o condicionamiento instrumental

B.F.Skinner propone, al igual que Thorndike, que los animales adquieren conductas en función de las consecuencias, dependiendo de si son positivas o negativas, estas serán repetidas en un futuro o no. Contra más número de veces se repita la relación entre respuesta-reforzador, más probabilidad habrá de que se repita la respuesta premiada.

Skinner comenzó a hablar ya de condicionamiento instrumental u operante, que ocurre cuando una respuesta en seguida por un reforzador. Para Skinner un reforzador es cualquier “cosa” que aumente la frecuencia de una respuesta. Y que cualquier reforzador, incluso el mismo en cada caso puede aumentar cualquier tipo de conducta.

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