lunes, 6 de marzo de 2017

Mecanismo de represión.

Por Laura Menéndez, Laura Antón y Alberto García.

Es el mecanismo de defensa más importante, por ello Freud utilizaba indistintamente los términos defensa y represión . La represión es el proceso que mantiene a las cosas (particularmente a los impulsos inaceptables del ello) fuera de la conciencia. Habitualmente es un proceso inconsciente aunque a veces puede estar facilitado por hechos conscientes. Por ejemplo la semana pasada hizo algo de lo que se avergüenza, trata de no pensar en ello y a la larga puede incluso no ser capaz de recordarlo. La represión de esta manera permite eliminar los sentimientos de dolor o ansiedad, pero si se utiliza en exceso tiene su costo, ya que hay que emplear gran cantidad de energía para mantener los eventos rechazados inconscientes. 

Para Freud, la represión era una estrategia para hacer inconsciente todo el contenido mental inaceptable. Por ejemplo, una persona de ideas muy religiosas, frente a otra que le despierta su deseo sexual, puede llegar a no reconocer en sí misma ni siquiera los más mínimos mensajes fisiológicos que su cuerpo le manda.

Freud indica en varios lugares que el psicoanálisis es fundamentalmente una teoría de la represión. Su estudio le llevó a postular la existencia de lo inconsciente y a comprender los trastornos histéricos. La represión es un mecanismo, como ya dije anteriormente, el más importante; por él experiencias y apetitos que el sujeto considera inaceptables y que no consigue integrar adecuadamente en su personalidad, se proyectan o empujan hacia las zonas inconscientes de la mente. 

La represión es uno de los conceptos centrales de psicoanálisis y designa el mecanismo o proceso psíquico del cual se sirve un sujeto para rechazar representaciones, ideas, pensamientos, recuerdos o deseos y mantenerlos en el inconsciente. De acuerdo con la teoría de Freud, los contenidos rechazados, lejos de ser destruidos u olvidados definitivamente por la represión, al hallarse ligados a la ilusión, mantienen su efectividad psíquica desde el inconsciente. Lo reprimido constituye para Freud el componente central del inconsciente. Como él mismo decía: “Lo reprimido se sintomatiza”. Para Freud la represión opera porque la satisfacción directa de la moción pulsional, que en realidad está destinada a causar placer, podría causar malestar.

La eficacia de la represión, puede ser tal, que el sujeto ignore lo que ha reprimido pero también que ha reprimido. De ahí que el terapeuta deba luchar para que el paciente, sea consciente también de su responsabilidad en la represión. La represión no anula la energía psíquica reprimida; ésta pugnará por manifestarse en la vida del sujeto, bien en los sueños, los “los lapsus linguae”, o los actos fallidos, bien de modo más espectacular o traumático produciendo trastornos orgánicos o somatizaciones.


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