martes, 7 de marzo de 2017

Mecanismo de negación de la realidad.

Por Laura Menéndez, Laura Antón y Alberto García.

Cuando una persona recibe una (o varias) informaciones que violentan su vida cotidiana puede aceptarlas tal como vienen e intentar manejar la situación, o puede 'negar' lo obvio, colocando un filtro a la realidad. Se habla de negación cuando la persona parece que no puede reconocer algún aspecto de la realidad externa que resulta evidente para los demás.

Para el psicoanálisis cabría distinguir varios niveles de defensa psicológica que, de mayor a menor nivel de madurez serían: 

a) La supresión, que el psicoanálisis consideraría un mecanismo de defensa 'maduro' y que se definiría como la capacidad para posponer la acción, la respuesta afectiva o las rumiaciones de un conflicto consciente del que se conocen todos los componentes. La persona decide voluntariamente no pensar en el problema ya que no puede hacer nada por resolverlo.

b) La disociación que se consideraría un mecanismo de defensa 'neurótico' en el que habría una modificación drástica del carácter y de la conciencia del yo para evitar la situación angustiante. En este caso estarían la fuga psicógena, las explosiones de agresividad, la pérdida de conciencia momentánea o la aparición de síntomas neurológicos. Hay autores que también incluyen aquí la hiperactividad -trabajar frenéticamente- o la logorrea - hablar y hablar sin parar- como recursos para no pensar ni ser consciente del problema.

c) La negación, sería un mecanismo de defensa 'inmaduro' por el que la persona reprime contenidos inconscientes o preconscientes desagradables o dolorosos. No es una decisión consciente de 'posponer' las cosas, sino que éstas quedan bloqueadas en el inconsciente.

Detrás de la negación (consciente o inconsciente) hay siempre una calificación ética: algo debe ser rechazado. La antropología nos muestra el relativismo inherente a toda ética. Toda ética es una ejercicio de subjetividad colectiva resultado de la introyección de valores familiares y sociales, durante las primeras etapas del desarrollo.

La palabra negación suele tener unas connotaciones peyorativas (debilidad - incapacidad para afrontar la verdad...). Todos vivimos negando. En nuestra vida cotidiana la mayoría de personas, sin darnos cuenta, realizamos inferencias arbitrarias a partir de observaciones casuales, defendemos esquemas que ignoran la evidencia y buscamos evidencias que nos reafirmen en nuestras ideas, distorsionamos los hechos dejando de lado las críticas y tendiendo a atribuir los fracasos a las circunstancias y los éxitos a nuestras características personales.

Es importante señalar que determinados autores crean una subdivisión dentro de la negación: 
  • Negar para protegerse: es un mecanismo eficaz cuando se trata de reducir o amortiguar el dolor, la culpa, evitando así el bloqueo paralizante del miedo.Pero tiene un grave inconveniente: puede impedir tomar las medidas apropiadas para protegerse del peligro, quedando el sujeto más expuesto y vulnerable. Puede, así mismo, impedir que se tomen medidas colectivas de autoapoyo. 
  • Negar para evitar la culpa: no realizar actos de apoyo o dar muestras de solidaridad puede provocar sentimientos de culpa. Para evitarla una buena opción sería negar, es decir, cerrar los ojos a lo que ocurre. Así la vida resulta, de momento, más fácil. 
En conclusión, la negación de la realidad consiste en no querer ver, en huir de la información,de los hechos, de nosotros mismos,...siendo este un producto activo de la mente humana.


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