miércoles, 8 de marzo de 2017

La importancia de Spinoza.

«La actividad más importante que un ser humano puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre.»

Por María Hernández. 

Benedicto de Spinoza (Amsterdam 1632 - La Haya 1677) filósofo holandés de origen sefardí portugués, se considera uno de los fundadores del pensamiento democrático y una referencia ineludible para comprender el desarrollo de la filosofía moderna.

Varios pasajes en su vida marcaron su devenir. La muerte de sus hermanos, una educación teológica completa, la curiosidad científica que le aleja de la ortodoxia religiosa, la lectura de Descartes, aprender latín y participa de tertulias con judíos conversos clandestino, su excomunión y tras la muerte del padre su exclusión de la herencia, lo que acarrea un distanciamiento respecto de su familia y pasar de una vida acomodada a dedicarse a confeccionar lentes para telescopios.

Spinoza ha trascendido fundamentalmente por ser uno de los grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII (llegar al conocimiento de los principios o causas de todo lo que existe a través de la razón) Esta corriente filosófica heterogénea y plural tuvo entre su principales pensadores posturas diferenciadas (Descartes, Leibniz…)

En el libro más Importante de Spinoza, la Ética (1661-1675) expone los principios fundamentales de su filosofía: su metafísica, su física, su teoría del conocimiento y su ética. Según la física de Spinoza, todos los cuerpos se componen de otros cada vez más pequeños, los cuerpos simplicísimo, que están en movimiento o en reposo. Cada uno de ellos se distingue por una cierta proporción de movimiento y de reposo (manera de vibrar) y un cierto grado de velocidad que puede variar. Los cuerpos compuestos, por la presión de los ambientes, mantiene la cohesión de manera que todos se integren en una nueva proporción que lo distingue y su propia manera de vibrar que lo individua. La Naturaleza, el individuo universal, sería el cuerpo de una complejidad infinita, cuyas partes, es decir todos los cuerpos, varían de una infinidad de maneras sin que cambie el individuo entero. A toda proporción le corresponde un cierto grado de potencia que funciona como un segundo principio de individuación, ya no de orden físico, sino ético. El conatos es la esencia de cada cosa, pero también de todas las cosas en su conjunto. La Naturaleza, puede comprenderse como el máximo y el todo de esta potencia. A través del estudio de la variación de potencia, Spinoza detalla su consideración de lo que es el afecto, y lo que considera como afectos primarios: deseo, felicidad y tristeza y los que depende de ellos, los secundarios: amor y odio. También describe otros: el apetito, el deseo, la tristeza, la afección, la envidia, gloria, vergüenza, celos… Todos se mezclan entre sí para generar sentimientos cada vez más sutiles, tan impuros como precisos.

En este mundo de causas y efectos, la libertad para Spinoza es una ilusión. Todo apetito tiene una causa y en ese sentido no es libre sino determinado. La condición humana parece ser la del esclavo, del engranaje cósmico que procede por leyes eternas e inmutables. La esclavitud, sin embargo, no es el peor de los males. El peor es la tristeza. De hecho, el mal, no es otra cosa que la tristeza. Bien y Mal, en sentido absoluto no hay. La Naturaleza, simplemente es. Ni buena ni mala, sino necesaria.

Pero la filosofía de Spinoza no conduce al letargo. Todo esto le hace comprender al hombre lo que se le puede exigir, de qué es capaz, entendido como aumento de la potencia, como búsqueda de la felicidad. De aquí la importancia de liberase de las pasiones, para ser dueños de nuestras acciones. Para ser libres, debemos escalar los géneros de conocimiento, no como etapas a lo largo de una vida, sino como sectores en los que entramos y salimos.

El primer género de conocimiento: la imaginación se basa en los sentidos, inadecuado y confuso corresponde al mundo de las pasiones. El conocimiento del bien y del mal es el segundo género de conocimiento. Tras repetidas afecciones, el más ignorante entre los esclavos, distingue entre lo que aumenta su potencia y lo que la disminuye, es la noción común, cuyo valor ético es valioso por ser verdadera. Para liberarse de las pasiones, sería necesario racionalizar la vida afectiva: buscar lo que sabemos con certeza que nos hace bien bajo la conducta de la razón. Cuanto mejor conozca las cosas y me conozca a mí, cuantas más nociones comunes posea, mejor sabré lo que conmigo compone y descompone. Para Spinoza, el objetivo más alto es el conocimiento de la Naturaleza. Del conocimiento de la Naturaleza se genera el amor hacia Dios, porque para él, Dios y la Naturaleza son la misma cosa.

Sin embargo falta el tercer género de conocimiento, la ciencia intuitiva. Todavía nada sabemos de la esencia de las cosas, es decir la Naturaleza o Dios, ni de la esencia de uno mismo. Gracias al él, accedemos a la eternidad, pero que atañe a las cuestiones exclusivamente espirituales. Es como una visión penetrante que nos informa sobre las esencias de cada cosa, sobre el grado de potencia de cada uno de los modos. El itinerario ético termina con la conquista de la felicidad, el afecto que surge del conocimiento de Dios, de la Naturaleza, del Todo.

Por establecer una equivalencia entre Dios y la Naturaleza, Spinoza fue muchas veces acusado de ateísmo. ¿Pero cómo podría un ateo ofrecer pruebas de la existencia de Dios? Por deducir que todo está en Dios, Spinoza fue también acusado de panteísmo (Dios está en todas las cosas y por tanto también en el mal, en lo sucio) Pero Spinoza nunca quiso decir eso. De todas maneras, el planteo de Spinoza difiere mucho del de la tradición teológica judeo-cristiana.

Siendo el Pensamiento y la Extensión los atributos de toda la Sustancia, todo modo finito es al mismo tiempo cuerpo y alma. Definimos su alma como la idea de su cuerpo. Hay al menos una diferencia entre el hombre y el resto de los modos finitos: el hombre es el único que puede saber que tiene un alma, sólo el hombre tiene ideas sobre esa idea. Y es esta única diferencia lo que le permite emprender el camino de la liberación, que coincide con la conquista de su felicidad.

Su pensamiento en el campo de la filosofía-política mantiene total vigencia. Con su vinculación con Witt, político poderoso y rico aristócrata de la República holandesa entre 1653 y 1672, su obra más importante publicada en vida, el Tratado teológicopolítico, en su momento fue comprendido como un escrito publicitario para apoyar la política de Witt. En él, Spinoza ofrece su versión del pacto social que funda las sociedades y plantea las bases del pensamiento democrático.Spinoza defiende un Estado laico que regule el ejercicio de la religión para no perjudicar la paz social ni los derechos naturales de los individuos y de modo especial, el derecho de libre pensamiento y de expresión de las propias ideas.

Comentario: Spinoza fue una persona muy influyente en vida (múltiples personalidades de la política, aristocracia, pensadores y personajes de otros ámbitos le solicitaban consejo) y supo adentrarse en innumerables facetas del saber, poco conocidas, por la gran influencia de sus aportes y de sus grandes obras escritas. Conceptualizó de manera revolucionaria el deseo, no como falta si no como una concepción productiva del deseo, una suerte de energía que le permite, no sólo conservarse, sino ser, actuar y padecer. Tales postulados se han utilizado para formular críticas contra el psicoanálisis. También presentó destrezas en los ámbitos de la medicina del siglo XVII, dominaba la química y como matemático realizó cálculos sobre el arcoíris y de probabilidades, su sistema filosófico está lleno de definiciones, axiomas ...

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