martes, 21 de marzo de 2017

George Berkeley y el inmaterialismo.

Por Raquel Santos-Juanes.

Berkeley nació el 12 de marzo 1685 en Dysert Castle, Irlanda. Estudió en el Trinity College de Dublín y se convirtió profesor en 1707. En 1710 publicó Tratado sobre los principios del conocimiento humano y al no convencer a la gente con su teoría, publicó tres años después una versión más popular, Los tres diálogos entre Hylas y Philonus. En 1728 se traslada a Estados Unidos donde contribuyó al desarrollo de las universidades de Yale y Columbia y otras numerosas escuelas. En 1734 fue nombrado obispo de Cloyne y permaneció allí hasta su retiro. George Berkeley falleció el 14 de enero de 1753 en Oxford. Se le suele considerar como el autor situado entre John Locke y David Hume, tanto cronológicamente como en cuanto al desarrollo de los principios teóricos del empirismo.

Se puede resumir toda la filosofía del obispo Berkeley en la afirmación: "esse est aut percipi aut percipere", lo que quiere decir "ser es ser percibido o percibir". A continuación, voy a intentar explicar brevemente lo que este filósofo nos quiere decir.

Berkeley comienza negando la existencia de ideas generales abstractas, pues incluso nuestras ideas generales son particulares y concretas. El conocimiento humano es conocimiento de ideas, sí, pero de ideas específicas. Por ejemplo, no se puede concebir la idea de un hombre que no sea ni moreno ni rubio, ni alto ni bajo, ni blanco ni negro, ni gordo ni delgado; o la idea de un día en el que el tiempo no sea soleado, lluvioso o nublado; o la idea de un trapecio que no sea rectángulo, escaleno ni isósceles; o la idea de un color indeterminado. Pues bien, ya que la idea de materia es un intento de reunir bajo una palabra lo que supuestamente tendrían en común todos los objetos físicos carece de significación y es inaceptable.
"Es, en verdad, una opinión que abunda de manera sorprendente entre los hombres que las casas, montañas, ríos y, en una palabra, todos los objetos sensibles, poseen una existencia natural o real, distinta al hecho de ser percibidas por el entendimiento. Sin embargo, por grande que sea la seguridad y la aquiescencia con que este principio es considerado en el mundo, quien piense que hay que ponerlo bajo sospecha puede, si no me equivoco, tener presente que incluye una contradicción manifiesta. Porque, ¿qué son los mencionados objetos sino cosas que percibimos a través de los sentidos? ¿Y qué percibimos además de nuestras propias ideas o sensaciones? ¿Y no es totalmente contradictorio que cualquiera de éstas o una combinación suya pueda existir sin ser percibida?"
En este texto Berkeley defiende que afirmar la existencia absoluta de los objetos es una contradicción: los objetos sensibles sólo existen en tanto que son percibidos y mientras son percibidos. Dicho de otra forma, el mundo es dependiente de la mente que es inmaterial. Se considera a Berkeley como un realista metafísico, defiende la existencia de la realidad que es inmaterial, espiritual, y se halla conformada por espíritus. Los espíritus son las únicas sustancias que hay, mientras que las ideas sólo existen en cuanto a que son percibidas y causadas por los espíritus. Pero ¿qué son los espíritus y cómo sabemos que existen?

Entendemos los espíritus como una sustancia espiritual simple, indivisible, activa. Esta sustancia es llamada «entendimiento» en tanto que percibe ideas, y «voluntad» en tanto que las produce o actúa sobre ellas. Por otra parte, cada uno conoce su existencia, en tanto que espíritu, a través de un sentimiento interior o reflexión sobre su propia actividad mental.  Ahora bien Berkeley va a distinguir entre espíritus finitos y el espíritu infinito, Dios. Los espíritus finitos son pasivos por lo que respecta a la percepción ya que ésta no depende de su propia voluntad. Por el contrario, Dios, en cuyo caso percibir las ideas y el orden de las mismas es igual que crear las ideas y su orden de sucesión, sería un absolutamente activo (característica del espíritu infinito).


Desde mi punto de vista, nos encontramos ante una postura muy peculiar e insólita. La tesis fundamental del empirismo afirma que el origen del conocimiento es la experiencia, por ello, que Berkeley esté tan seguro de la existencia de Dios me sorprende y me parece muy pretencioso. Al negar el mundo exterior necesita encontrar algo que sitúe las ideas en nuestra mente y decide que se trata de Dios. No obstante, carece de experimentación y de datos empíricos para, al menos, apoyar su teoría. A pesar de ello, el planteamiento de que ser es ser percibido me anima a la reflexión porque pienso en que si un meteorito cae en una galaxia muy lejana y nadie está allí para verlo ni tiene ningún efecto para nada, ¿realmente causa diferencia? Si queda fuera del entendimiento de una mente, y no causa sensación ni emoción, ¿puede existir? No digo que esté de acuerdo, solo digo que es interesante.

Bibliografía:

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