lunes, 16 de enero de 2017

Trastorno Obsesivo-compulsivo (II).


Por Raquel Santos-Juanes, Elena Magdalena, María Hernández y Naranco Álvrez.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) "consiste en la presencia de obsesiones o compulsiones, tan graves como para acusar un intenso malestar, gran pérdida de tiempo, o una interferencia significativa con la rutina habitual del individuo (su funcionamiento profesional, sus actividades sociales habituales o sus relaciones con los demás)". El TOC es un trastorno perteneciente al grupo de los trastornos de ansiedad caracterizado por: 

Obsesiones: 
  • Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusivos e inapropiados, y causan gran ansiedad o malestar. 
  • Los pensamientos, impulsos o imágenes no son simplemente preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida cotidiana. 
  • La persona intenta ignorar o suprimir tales pensamientos o impulsos o neutralizarlos con algún otro pensamiento o acción. 
  • La persona reconoce que los pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son un producto de su propia mente. 
Compulsiones: 
  • Conductas repetitivas (por ejemplo, lavado de manos, orden, comprobación) o acciones mentales (por ejemplo, rezar, contar, repetir palabras en silencio) que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión, o de acuerdo con reglas que deben aplicarse estrictamente. 
  • Las conductas o acciones mentales están dirigidas a neutralizar o reducir el malestar o algún acontecimiento o situación temida; sin embargo, estas conductas o acciones mentales no están conectadas claramente con lo que están destinadas a neutralizar o prevenir, o son excesivas. 
Es mucho más frecuente de lo que en un principio pueda parecer, al menos las formas menos graves de la enfermedad y parece no haber diferencias entre los sexos, dándose más o menos por igual en hombres que en mujeres. La edad de comienzo suele ser en la adolescencia o al principio de la edad adulta, sin embargo tampoco es raro que se inicie en la infancia. Su curso suele ser crónico con oscilaciones. Puede llevar a un muy importante nivel de deterioro y complicarse con depresión mayor y abuso de alcohol y ansiolíticos.

Causas:

Se sabe que hay factores genéticos importantes que se implican en su desarrollo, pero el modo de transmisión es todavía desconocido. Lo cierto es que no se conoce exactamente la causa concreta, pero sí que la combinación de los factores biológicos (alteraciones a nivel del lóbulo frontal del cerebro) y de los factores sociales pueden explicar las variaciones encontradas.

Puede existir un acontecimiento que actúe como factor desencadenante como enfermedades, problemas de pareja, el fallecimiento de un ser querido, etc. a la vez que la educación recibida en la infancia, sobre todo si se trata de formas demasiado rígidas.

Síntomas:

¿Cuáles son los síntomas del TOC? El TOC es clínicamente heterogéneo. Los pacientes suelen presentar una miscelánea de síntomas de forma simultánea. Entre estos síntomas destacan los siguientes grupos: 

  • Contaminación. Observaciones sobre una posible contaminación por suciedad, gérmenes, virus o sustancias extrañas. 
  • Orden y simetría. Búsqueda de la perfección. Intensa tensión y malestar al ver o pensar que esos objetos pueden ser colocados en un orden distinto. 
  • Fobias de impulsión. Se caracterizan por un intenso temor a perder el control de las siguientes formas: Sexuales, Religiosas y Agresivas. 
  • Acumuladores: Recolectan objetos insignificantes y existe una dificultad para deshacerse de ellos. 
  • Pensamiento mágico. Pensamientos desagradables que si no son restituidos por una determinada conducta o imagen pueden conllevar consecuencias desastrosas. 
  • Sensación "Just Right". Se da habitualmente en los repetidores. El paciente debe ejecutar una conducta o un pensamiento repetidamente hasta quedarse tranquilo. 
  • Comprobación: Dudas respecto a haber cerrado o apagado correctamente las cosas (p. ej: gas, luces, ventanas, puertas…) 
  • Somáticas y/o hipocondríacas. Dudas respecto a haber contraído una enfermedad o a estar enfermo.La posibilidad de haber adquirido una determinada enfermedad o varias (por ejemplo, VIH o cáncer). También puede manifestarse respecto a la duda de poseer una parte del cuerpo asimétrica o deforme. 
  • Metafísicas. Dudas sobre el futuro o la existencia. 
  • Contadores. Necesidad de contar el número de coches de una calle, por ejemplo, o de ventanas de un edificio. 
  • Pensamientos acerca de la muerte propia o de un familiar y temor a causarles daño. 

Diagnóstico:

El TOC en niños comienza entre los 7 a 10 años y tiene una prevalencia de entre 0,3 al 1,9% en niños y adolescentes. Un 33% de los adultos con TOC dicen que sus síntomas empezaron en la infancia. Frecuentemente el niño se avergüenza de sus compulsiones porque no son lógicas, pero no las puede evitar, por miedo a que algo mucho peor suceda. A veces los síntomas le afectan mucho en el colegio. Otras veces sólo están presentes en casa, y los padres puede creer que el niño los hace por fastidiar. El TOC es más frecuente de lo que se creía hace años. Se calcula que aproximadamente el 2% de la población lo padece. 

Tratamientos:

Farmacoterapia: La medicación es útil en el control de los síntomas del TOC pero a menudo, si se deja el fármaco, sobreviene una recaída. La mayoría de las personas necesita medicarse indefinidamente. Los tipos de medicamentos utilizados para tratar el TOC son los antidepresivos y medicamentos ansiolíticos. El primer tratamiento específicamente aprobado para su uso en el TOC fue el antidepresivo tricíclico clomipramina (Anafranil). La mejoría por lo general no se alcanza hasta las dos o más semanas de tratamiento. Aunque estos medicamentos a menudo tienen leves efectos secundarios, usualmente no son un problema para la mayoría de las personas, especialmente si se comienza con una dosis baja y se aumenta lentamente 

Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta (EPR): La psicoterapia tradicional y el psicoanálisis, dirigidos a ayudar al paciente a percibir su problema, no es útil para el TOC. Sin embargo, un método específico psicológico, denominado EPR, es eficaz en muchas personas, especialmente en las que presentan rituales conductistas. Mediante este método el paciente se enfrenta deliberadamente, al objeto o idea temida, ya sea directamente o con la imaginación. Al mismo tiempo, es alentado a evitar sus rituales con apoyo y medios provistos por el terapeuta, y posiblemente por otros que el paciente seleccione para asistirle. Los estudios realizados y la práctica diaria demuestran que la EPR es una terapia muy exitosa para la mayoría de los pacientes que la completan y los efectos positivos perduran una vez finalizado el tratamiento. 

Pongamos un ejemplo de este trastorno:

El personaje principal de la película Mejor… Imposible es “Melvin Udall” (protagonizado por Jack Nicholson), un conocido escritor de novelas románticas que padece de trastorno obsesivo-compulsivo. Se pueden apreciar claramente en el personaje síntomas característicos de la enfermedad, como ciertos ritos, su relación con la gente que lo rodea y los mecanismos de defensa que utiliza.

Desde el comienzo de la película, se observan ciertos rituales en el comportamiento de Melvin. Por ejemplo, al entrar a la casa, cierra la puerta. Esta tiene varias cerraduras, él las bloquea, de arriba abajo, cinco veces cada una. Inmediatamente prende las luces de la entrada cinco veces; tira los guantes que utilizaba (no sale sin un par, y son guantes de cuero). Entra al baño, donde tiene en su botiquín extremadamente ordenado por filas, jabones de tocador todos iguales. Se remanga la camisa, antes de abrir el jabón toca uno de sus lados con el espejo, y se lava cada mano con un jabón nuevo, etc.

Un caso real que podemos citar es el de Michelangelo Buonarroti (1475 – 1564) que fue un famoso escultor, pintor, arquitecto y poeta italiano. Se le conoce en España como Miguel Ángel. Es considerado, junto con Leonardo da Vinci, arquetipo del renacimiento y sus obras más conocidas son la Piedad y el David junto con la capilla Sixtina del Vaticano. Se dice que Miguel Ángel padecía un trastorno obsesivo compulsivo. En su biografía se puede leer, por ejemplo, que dormía vestido con sus botas por miedo a contaminarse. Se cree que el TOC que padecía le ocasionaba graves problemas en las relaciones con otras personas pues temía ser tocado y por ese contacto contaminado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...