miércoles, 18 de enero de 2017

Trastorno límite de la personalidad.


Por Paula Sarille, Claudia Robles y Laura Martínez.

En el trastorno límite de la personalidad, los afectados presentan patrones de conducta continuos y en gran medida permanentes caracterizados por reacciones fijas e inadecuadas en diversos contextos personales y sociales.

El diagnóstico de este trastorno resulta problemático ya que no se describen comportamientos aislados como “trastornos”, tal como ocurre en otras enfermedades de la mente (por ejemplo, trastornos del miedo), sino que se valora toda la conducta o el carácter en su conjunto.  Asimismo, resulta complicado establecer la línea divisoria entre “defectos” o características destacables de la personalidad y un trastorno psicológico. Por este motivo, sólo debe diagnosticarse TLP en aquellos casos en que las relaciones del afectado se vean tan perjudicadas que su rendimiento laboral o personal esté claramente limitado. En la mayoría de los casos, los pacientes con un trastorno de la personalidad experimentan un sufrimiento considerable.

El trastorno límite de la personalidad es una afección mental por la cual una persona tiene patrones prolongados de emociones turbulentas o inestables. Estas experiencias interiores a menudo los llevan a tener acciones impulsivas y relaciones caóticas con otras personas.

Las causas del trastorno límite de la personalidad (TLP) se desconoce. Se cree se relaciona con factores genéticos, familiares y sociales. Los factores de riesgo para el TLP incluyen:
  •           Abandono en la niñez o en la adolescencia
  •          Vida familiar disociada
  •          Comunicación deficiente en la familia
  •          Abuso sexual, físico o emocional
El TLP tiende a ocurrir más a menudo en las mujeres y entre pacientes psiquiátricos hospitalizados. Las personas con este trastorno a menudo presentan incertidumbre acerca de quiénes son. Como resultado, sus intereses y valores pueden cambiar rápidamente. También tienden a ver las situaciones en términos extremos, o todo es bueno o todo es malo. Sus puntos de vista sobre otras personas pueden cambiar rápidamente. Una persona que luce admiradora un día puede lucir despreciativa al siguiente día. Estos sentimientos súbitamente cambiantes a menudo llevan a relaciones intensas e inestables.

Otros síntomas de este trastorno abarcan:
  •           Miedo intenso de ser abandonado
  •          Intolerancia a la soledad
  •           Sentimientos frecuentes de vacío y aburrimiento
  •           Manifestaciones frecuentes de ira inapropiada
  •           Impulsividad, como con el consumo de sustancias o las relaciones sexuales
  •           Crisis repetitivas y actos de lesionarse, como hacerse cortes en las muñecas o tomar sobredosis
El trastorno límite de personalidad se diagnostica sobre la base de una evaluación psicológica. El proveedor de atención médica valorará los antecedentes y gravedad de los síntomas de la persona. La psicoterapia individual puede tratar eficazmente este tipo de trastorno. Además, la terapia de grupo algunas veces puede servir. Los medicamentos tienen un papel menor en el tratamiento de este trastorno. En algunos casos pueden mejorar los altibajos en el estado de ánimo y tratar la depresión u otros trastornos que se pueden presentar con esta afección.

Expectativas (pronóstico): Las perspectivas del tratamiento dependen de la gravedad de la afección y de si la persona está dispuesta a aceptar ayuda. Con la psicoterapia a largo plazo, la persona a menudo se mejora gradualmente.

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