sábado, 14 de enero de 2017

Desde la patrística a la neoescolástica.


San Agustín.
Por Marco Antonio Fdez.

Hace aproximadamente año y medio publiqué una entrada en este mismo blog sobre la relación de la filosofía y la religión...pequeños esbozos. Hoy, con la ayuda del padre Juan Zaragüeta Bengochea, vamos a aclarar las relaciones que existen entre la filosofía y la religión, con una mirada muy amplia en la historia. Pero especialmente durante la Edad Media, que tan rápido hemos visto en clase. A priori diríamos que la religión y la filosofía no tienen relación alguna, en las enseñanzas de Jesucristo no hay apelación alguna a argumentos de carácter racional, y menos filosófico. Su doctrina no pretende ser razonada, pero esto no quiere decir que no sea razonable, sino que la doctrina de Jesucristo es revelada. Pero la filosofía ha sido, y es, tan importante para la historia de la Religión Católica, que en la carrera eclesial hay mínimo dos años de filosofía, sino tres en algunas diócesis, como la nuestra.

En los comienzos de la Iglesia Católica surge el problema de hacer creíble una doctrina revelada a las personas que estaban acostumbradas a lo racional, y por ende surge la necesidad de una apologética: parte de la teología que pretende defender racional e históricamente los dogmas de la fe cristiana. Este movimiento está relacionado con la filosofía de entonces. Se señalan como apologistas escritores de la talla de Tertuliano, Lactancio, San Justianiano, Teófilo de Antioquía...Y de este movimiento surge lo que la Iglesia denominó Patrística, que serían los Padres de la Iglesia, los primeros doctores. Es especialmente importante la aportación de San Justianiano, que se convirtió al dogma católico, y conoció y cultivó la fe, y utilizó sus escritos para hacer creíble el Evangelio. Una obra importante de los apologistas es La herejía del gnosticismo, adaptación de la doctrina cristiana al neoplatonismo realizada por Plotino. Fuera de esto, la llamada Patrística no produjo algo importante de atención filosófica, exceptuando y haciendo especial mención, a San Agustín, de quien hablamos mucho en este blog, que realizó un estudio bárbaro del alma humana, y la Unidad Trinitaria, siendo esto contingente de las ideas ejemplares. Clara influencia platónica, ya que Platón fue para San Agustín un mentor. El alma agustiniana se reconoce a sí misma por la reflexión y al mundo por la experiencia. El alma se halla unida al cuerpo,y cuando éste muere se separa y va con su creador. El conocimiento humano es posible, precisamente, por la existencia del alma. También fue promotor de la filosofía de la historia con Ciudad de Dios. Pues bien, con el término Patrística se engloba toda la filosofía católica de varios siglos, concretamente hasta el siglo décimo.

Icono ortodoxo griego de los padres del VII Concilio Ecuménico.

En el siglo X comienza la denominada Escolástica, que comprende un período de Escuela propiamente, y de Universidad. Se inicia al mismo tiempo que el problema de los llamados universales, planteado en la Isagoge de Porfirio. Se ocupan de otros problemas que surgen en la escuela de Chartres, la Abadía de San Víctor...Destacamos a pensadores como el arzobispo de Canterbury, San Anselmo, autor del argumento ontológico en favor de Dios, y Abelardo, promotor del método Sic et non. Es una época de florecimiento del pensamiento, y como decíamos al principio de las escuelas y universidades. San Anselmo preconiza el Credo ut intelligam: creo pare entender. Y también en esa época se enuncia el apotema philosophia ancilla theologiae: la filosofía es sierva de la teología. Con el aumento y explotación de las universidades se crean las primeras facultades de teología. La filosofía sigue una línea más bien platónica y agustiniana, pero con aproximaciones ya a la denominada más tarde teología aristotélica, cuya base, obviamente, está en Aristóteles. Y surgen en esta etapa Escolástica, otros doctores de la Iglesia tan importantes como San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino. Con éstos, especialmente con Santo Tomás, se precisa la relación entere la revelación de la que hablamos al principio, y el problemas de conciliarla con la razón. La revelación se hace creíble por la autoridad de Dios, y la razón nos hace cognoscibles las cosas. Este dualismo afecta a los conceptos, y los referentes a Dios sólo son logrados por vía de analogía negativa de toda imperfección y afirmativa de toda perfección, ya que la esencia es Dios, y como tal es perfecta. Todo esto se recoge en la Summa Theologica. Se puede señalar como desviaciones de las direcciones anteriores a Rimundo Lulio con su Ars Magna, a Roger Bacon, a Duns Scoto, a Guillermo de Ockham, al jesuita Francisco de Vitoria y Domingo de Soto, entre otros muchos.

La Edad Moderna se inicia con el Renacimiento. Filosóficamente hablando se da un renacimiento del orden platónico, en la Academia de Florencia, de la mano de Marsilio Ficino, Picco della Mirandola... Como filósofos originales destacan el cardenal Nicolás de Cusa, para quien Dios es la coincidencia de los opuestos y la compilación de cosas, y el hombre un microcosmos. Y Giordano Bruno, que profesó el panteísmo considerando a Dios como la forma inmanente al mundo y causa de él. 

Pasando el Renacimiento, la filosofía se orienta en direcciones radicalmente nuevas. Hasta entonces su centro de gravedad había sido el Ser, un ser jerarquizado en material y viviente, vegetal, animal y humano. Con la Edad Moderna el tal centro de gravedad se posiciona en el conocimiento. Otra característica de la filosofía de la época es su total emancipación de la teología, ya no es una sierva de ella. No quiere decir que los filósofos de la época sean heterodoxos, pera al filosofar no tienen en cuenta la Revelación, y muchos se oponen a ella. Descartes inicia la corriente racionalista con su je pense donc je suis, esto es hacer de la conciencia propia el punto de partida para la filosofía. El hombre es un compuesto de alma y cuerpo, accidentalmente unidos: el alma sobrevive al cuerpo. También destacamos de esta época a Malebranche, Spinoza, que añade al dualismo cartesiano de pensamiento y extensión los modos de ser de la sustancia divina. Con Leibniz el monismo de Spinoza se rectifica. 

La corriente empírica de la filosofía empieza con Bacon, con su Novum Organon, también destaca Hobbes, Locke Berkeley, Hume... el empirismo queda inaugurado. A el racionalismo y empirismo le sigue la Ilustración. En la Ilustración aparece la Enciclopedia francesa, de carácter anticristiana. Luego Immanuel Kant con su criticismo trata de conciliar las dos corrientes filosóficas , la racionalista y la empirista... y los sucesores de Kant se dividen en idealistas y realistas. El idealismo admite un Ser absoluto del que son modalidades todos los aparentes que no tienen realidad en sí- En filósofos como Fichte, Schelling se da esta corriente. Luego le sigue la corriente realista ante todo destacamos a Herbart, para quien el mundo es un sistema de realidades que se brindan a nuestra percepción representativa. Destacamos también a Schopenhauer. Y después de la corriente realista, le sucede el positivismo, gran movimiento ideológico de comienzos del s.XIX, iniciado por Comte, que sostiene que el conocimiento humano atraviesa por tres edades sucesivas. En la edad Teológica explica que los fenómenos del mundo con su atribución a la voluntad de los dioses varios y de Dios uno. Luego está la edad metafísica, y la positiva. Todo ello culmina en humanidad cuyo culto viene a ser la religión de Augusto Comte. Como reacción al positivismo se ha dado el espiritualismo de Royer, Collard, Ravaisson...


Augusto Comte

La Neo-Escolástica: La Iglesia Católica trabajó para restaurar la filosofía dentro de sus muros. Las distintas escuelas del pensamiento moderno y sus autores mas significativos representan una filosofía separada de la teología, sobre todo en el sentido de que la fe es abolida por la razón. Los distintos ismos filosóficos: racionalismo, intelectualismo... se habían situado en antitética posición respecto de la Escolástica medieval. Como reacción surgieron en el campo católico distintos conatos de conciliación: el tradicionalismo y fideísmo de Bonald, Maistre... el ontologismo de Rosmini, Gioberti... el semirracionalismo de Günter, Hermes... y sobre todo el modernismo de Le Roy y Tyrrell. Frente a tales incontroladas corrientes, más o menos heterodoxas, se hacía necesaria la restauración de la filosofía escolástica, en su tradición auténtica y perenne, esta restauración comenzó a mediados del siglo diecinueve y acaba de terminar, como quien dice. Las autoridades eclesiales nunca se habían mostrado indiferentes a las direcciones de la filosofía en sus relaciones con la verdad revelada, pero nunca habían tomado parte en las controversias de las Escuelas. Se inicia con el Syllabus de Pio IX que dice:
VIII. Equiparándose la razón humana a la misma religión, síguese que la ciencias teológicas deben de ser tratadas exactamente lo mismo que las filosóficas. 
IX. Todos los dogmas de la religión cristiana sin distinción alguna son objeto del saber natural, o sea de la filosofía, y la razón humana históricamente sólo cultivada puede llegar con sus solas fuerzas y principios a la verdadera ciencia de todos los dogmas, aun los más recónditos, con tal que hayan sido propuestos a la misma razón.(Carta al Arzobispo de Frisinga Gravissimas, 11 diciembre 1863) (Carta al mismo Tuas libenter, 21 diciembre 1863) 
X. Siendo una cosa el filósofo y otra cosa distinta la filosofía, aquel tiene el derecho y la obligación de someterse a la autoridad que él mismo ha probado ser la verdadera; pero la filosofía no puede ni debe someterse a ninguna autoridad.(Carta al Arzobispo de Frisinga Gravissimas, 11 diciembre 1863) (Carta al mismo Tuas libenter, 21 diciembre 1863) 
XI. La Iglesia no sólo debe corregir jamas a la filosofía, pero también debe tolerar sus errores y dejar que ella se corrija a sí propia.(Carta al Arzobispo de Frisinga Gravissimas, 11 diciembre 1863)XII. Los decretos de la Sede apostólica y de las Congregaciones romanas impiden el libre progreso de la ciencia.(Carta al Arzobispo de Frisinga Tuas libenter, 21 diciembre 1863) 
XIII. El método y los principios con que los antiguos doctores escolásticos cultivaron la Teología, no están de ningún modo en armonía con las necesidades de nuestros tiempos ni con el progreso de las ciencias.(Carta al Arzobispo de Frisinga Tuas libenter, 21 diciembre 1863)  
XIV. La filosofía debe tratarse sin mirar a la sobrenatural revelación.(Carta al Arzobispo de Frisinga Tuas libenter, 21 diciembre 1863)  
N.B. Con el sistema del racionalismo están unidos en gran parte los errores de Antonio Günter, condenados en la carta al Cardenal Arzobispo de Colonia Eximiam tuam de 15 de junio de 1847, y en la carta al Obispo de Breslau Dolore haud mediocri, 30 de abril de 1860.
Todos los puntos de este fragmento de la encíclica hablan de la revelación y la razón, la filosofía y sus relaciones con la teología. Y el papa León XIII en su encíclica Aeterni Patris, se hace una explícita recomendación de reafirmar la doctrina de los padres y escolásticos, y de saber compaginar la teología con la ciencia moderna. El papa León XIII propuso seriamente la restauración escolástica, y todos sus sucesores han abundado en su recomendación, especialmente el papa emérito Benedicto XVI. 

En la actualidad la Neoescolástica no es hoy un sistema de pensamiento cerrado, admite tendencias y corrientes diferentes, aunque con todas las corrientes tienen un núcleo doctrinas común y perenne, que es la máxima con la que se fundó la Neoescolástica. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...