martes, 27 de diciembre de 2016

No es la conciencia lo que determina la vida real.

“Podemos distinguir los hombres de los animales por la conciencia, por la religión y por todo aquello que se quiera. Ellos mismos empiezan a distinguirse de los animales en el momento que empiezan a producir sus medios de existencia, paso hacia delante determinado por la propia constitución física. Dedicándose a la producción de estos medios de existencia, los hombres edifican indirectamente su propia vida material.

La forma según la cual los hombres llevan a término esta producción depende, primeramente, de la naturaleza de los medios ya puestos a su disposición y que les es preciso reproducir. Conviene no considerar esta actividad sólo como una reproducción de la existencia física de los individuos; representa ya una forma determinada de la actividad de estos individuos, una forma establecida de manifestar su vida, un modo de vida fijado. La manera como los individuos manifiestan su vida, refleja exactamente lo que son. Lo que son coincide, pues, con su producción, tanto en aquello que producen como en la forma con que lo producen. Lo que son los individuos depende, pues, de las condiciones materiales de su producción. [...] La producción de ideas, de concepciones y de conciencia queda en principio directamente e íntimamente muy ligada con la actividad material y relación material de los hombres; es el lenguaje de la vida real. Las representaciones, el pensamiento y la relación intelectual de los hombres aparecen aún, en esta etapa, como la emanación directa de su comportamiento material. [...]. No es nunca la conciencia lo que determina la vida real, sino que es la vida real aquello que determina la conciencia." 

Marx, La ideología alemana.

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