lunes, 5 de diciembre de 2016

El experimento de Rosenhan

Por Naranco Álvarez.

El experimento de Rosenhan fue un famoso experimento sobre la validez del diagnóstico psiquiátrico que llevó a cabo el psicólogo David Rosenhan. Fue publicado en la revista Science bajo el título "On being sane in insane places" ("Estar cuerdo en lugares dementes"). El estudio está considerado como una importante e influyente crítica a la diagnosis psiquiátrica.

El estudio de Rosenhan constó de dos partes. En la primera parte, colaboradores sanos o "pseudopacientes" (tres mujeres y ocho hombres) simularon alucinaciones acústicas para ser internados en 12 hospitales psiquiátricos de cinco estados de los Estados Unidos. Todos fueron admitidos y diagnosticados con enfermedades psiquiátricas. Después de ser internados, se comportaron con normalidad y comunicaron a los responsables de los establecimientos que se encontraban bien y que no habían sufrido más alucinaciones. Los psiquiatras de estos no sólo no detectaron a ninguno de los pseudopacientes, sino que creyeron que tenían síntomas de enfermedad mental real. Varios estuvieron recluidos durante durante meses. Todos fueron obligados a reconocer que padecían alguna enfermedad mental y a aceptar medicarse con antipsicóticos (que estos tiraban por el retrete) como condición para ser dados de alta. 

La segunda parte se llevó a cabo cuando uno de los establecimientos psiquiátricos desafió a Rosenhan a enviar pseudopacientes a su hospital para que su personal los detectara. Rosenhan aceptó y en las siguientes semanas, de los 193 pacientes que el hospital atendió, identificó a 41 como posibles pseudopacientes. En realidad, Rosenhan no había enviado a nadie. El estudio concluyó: "Está claro que en los hospitales psiquiátricos no podemos distinguir a los cuerdos de los locos". Igualmente ilustró los peligros de la despersonalización y del etiquetaje en las instituciones psiquiátricas.


Objetivo: El objetivo de Rosenhan era comprobar si mediante los diagnósticos psiquiátricos se puede saber si los pacientes tienen síntomas y si estos podían ser categorizados; o, por el contrario, los diagnósticos psiquiátricos están en las mentes de los observadores. 

Valoración psiquiátrica inicial: Durante su valoración psiquiátrica inicial, afirmaron oír voces, a menudo confusas, que parecían pronunciar las palabras “vacío”, “hueco” y “apagado”. Las voces no eran familiares y eran del mismo sexo que el paciente. No alegaron ningún otro síntoma. Una vez admitido en la unidad el pseudopaciente debía comportarse “normalmente”, informar de que se encontraba bien y de que ya no oía voces. Los informes obtenidos indican que todos los pseudopacientes fueron calificados como “amistosos” y “cooperativos” por el personal del hospital.

Conclusiones: Rosenhan y los otros pseudopacientes denunciaron la deshumanización, invasión de la privacidad, y el aburrimiento que sufrieron mientras estaban hospitalizados. Sus pertenencias fueron revisadas aleatoriamente, y algunos observados mientras estaban en el baño. Informaron de que aunque el personal parecía bien intencionado, en general objetivaba y deshumanizaba a los pacientes, a menudo discutían sobre los pacientes en su presencia como si no estuvieran allí, y evitaban el contacto directo con los pacientes excepto cuando lo exigían sus obligaciones. Algunos ayudantes hacían abusos verbales y físicos hacia los pacientes cuando otros miembros del personal no estaban presentes. El contacto medio con los psiquiatras, psicólogos, residentes, y médicos, todos ellos en conjunto, fue de una media de 6 minutos y 48 segundos al día.
*Puedes activar los subtitulos en español
Esto fue lo que dijo Rosenhan como experiencia:  “Les dije a mis amigos, a mi familia: ‘Saldré de allí cuando tenga que salir, eso es todo. Estaré allí un par de días y luego saldré’. ¡Nadie tenía ni idea de que pasaría dos meses allí! El único modo de salir era aceptar que tenían razón. ‘Dicen que estoy loco, pues lo estoy, pero estoy mejorando’. Era una afirmación de la imagen que ellos tenían de mí”. David Rosenhan en el programa de la BBC “The Trap”.



CONCLUSIÓN:

La verdad es que iba a hacer una entrada sobre una película que me gustó mucho y por casualidad me encontré este experimento que me pareció muy interesante e hizo que me informara sobre él. La película la dejaré para otra ocasión...  No sé si estoy de acuerdo con Rosenhand, creo que la psiquiatría es fiable pero no estoy segura porque la verdad no entiendo como pueden distinguir a un cuerdo que está haciendo de loco de un individuo que de verdad esta loco. Pero me imagino que tienen que existir algunos métodos que sirvan para ver con certeza si alguien está o no está cuerdo, por lo menos en nuestra época.

Información:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...