viernes, 23 de diciembre de 2016

Castidad para después.

San Agustín propugnaba en sus obras de madurez la castidad y el recogimiento, pero él mismo llevó durante sus años de juventud una vida bastante disoluta. En sus Confesiones reconoce que de joven recitaba esta plegaria: «Señor, concédeme castidad y continencia, pero todavía no».
 Extracto de Filosofía para bufones, de Pedro González Calero. Ed Ariel 2007


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