martes, 8 de noviembre de 2016

Cármides.

«El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud.»
Platón, filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles (428 - 348 a. C.)


Por María Hernández. 

Cármides es uno de los diálogos escritos por Platón, tiene como protagonista a Sócrates quien va a narrar todo el suceso. Él, tubo que formar parte del ejercito durante la batalla de Potidea, situando de este modo el ficticio diálogo en el 432 a.c. Al acabar dicha batalla Sócrates se dirige a Táureas donde le esperaba su amigo Querefonte, este quería saber todos los detalles a cerca de dicha batalla e inmediatamente lo lleva donde está Critias (tío de Platón) y algunos otros que deseaban escuchar lo que pasó en Potidea.

Antes de comenzar Sócrates pregunta si hay alguien más sabio o bello por la ciudad, le respondieron que sí, que existía un joven que era uno de los más bellos no solo en apariencia si no también en mente. Sócrates exige conocerlo. Critias manda llamar a Cármides, con la excusa de que Sócrates tiene el remedio para sus dolores de cabeza. Este le dice que para solucionar su enfermedad, debe curar su alma y solo puede hacerse a través de ''encantamientos'' los cuales define serían palabras hermosas. De esta manera, el cuerpo alcanza la templanza y se puede proceder a la curación.

Sócrates pregunta a Cármides si considera que necesita aprender acerca de la templanza o por el contrario ya dispone de dichas enseñanzas. Este al no saber que responder accede a investigar si en realidad la posee o no.

Sócrates le manda definir la templanza puesto que si la tiene, tendría una opinión acerca de ella, la primera definición que da Cármides es: 

''Creo que es algo así como la tranquilidad''

Sócrates desmiente esta afirmación diciendo que aunque mucha gente que es tranquila se le dice ''templada'', muchas otras acciones, como escribir, luchar o aprender, si son rápidas, son mucho más efectivas. Por lo tanto, la templanza pareciera no ser la tranquilidad y la lentitud sino todo lo contrario.

La segunda definición:
''Bueno, la templanza parece hacer a la gente más tímida y vergonzosa y creo que la modestia debe ser lo que significa la templanza''

Sócrates le recuerda que la templanza siempre es buena, útil y productiva mientras que el pudor no siempre es algo positivo. Por eso, la modestia no estaría vinculada a la templanza.

La tercera definición, que esta vez no es suya sino que se la ha escuchado de Critias, es:

"Ocuparse de sus propios asuntos''

Sócrates dice que no es lógico no hacer nada por nadie, ni recibir nada de nadie. ¿Acaso un maestro templado enseña solamente a escribir el nombre de su alumno, o también el de otros? Entonces interviene Critias y trata de realizar una distinción entre hacer una cosa y trabajar en una cosa. Según él, ''hacer'' puede caer en desgracia si no va acompañado de lo admirable; en cambio, el trabajo siempre será provechoso y bueno.  Critias la define de la siguiente manera:

''Defino la templanza como la ocupación de las buenas obras''

Refuta el argumento de Critias diciendo que el médico al curar hace una buena acción; por lo tanto, sería una persona con templanza, pero a la vez está haciendo algo por los demás. Entonces Sócrates se aventura diciendo: 

''Claramente debe ser una ciencia y una ciencia de algo''

Sócrates y Critias concuerdan en que la templanza pueda ser ciencia y a la vez ''ausencia de ciencia'' o ''no-ciencia''. De esta manera, la persona con templanza sabe lo que sabe y además sabe lo que no sabe. No obstante, para Sócrates, este razonamiento puede llevar a una aporía. ¿Es posible que una ciencia no sea ciencia al mismo tiempo? Es decir, ¿es posible que el deseo no pertenezca a ningún placer si no que a sí mismo y a los demás deseos? Sería totalmente absurdo hablar de esta manera. Así que, lamentablemente no se llegaría a una solución o definición satisfactoria.

Platón es conocido por sus obras de carácter filosófico, político , ético... y también por crear la Academia en Atenas, entre otras múltiples cosas. Dentro de Cármides, (diálogos platónicos) encontramos un Platón en su función más docente, el cual intenta, a través de los diálogos en los que aparece su maestro, generar en la mente del lector la duda acerca de la certeza. Encontrando en el texto como frase representativa de sus técnicas de enseñanza: "Si, pues, te va bien, me gustaría indagar contigo; pero si no, dejémoslo" (pag 8 [e])

El interrogarnos a nosotros mismo es algo atemporal.

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