lunes, 24 de octubre de 2016

Teoría de la identidad mente-cerebro

El conductismo llevaba a un callejón sin salida ya que era imposible no diferenciar los estados mentales de sus manifestaciones conductuales; por ejemplo, entre el estado subjetivo de dolor y la conducta asociada a ese dolor. Así para un conductista si padeces un fuerte dolor de muelas pero no manifiestas en modo alguno tu dolor... ¡el dolor no existe!

Además, hay procesos mentales a los que no acompaña conducta alguna y estados mentales que parecen implicar otros estados mentales: si cojo el paraguas es no sólo por mi creencia en que va a llover sino también por mi deseo de no mojarme, lo cual supone a su vez la creencia de que el paraguas me mantendrá seco. Los estados mentales parecen resistirse a ser pura y simplemente eliminados. 

Para resolver estas dificultades J.J.C. Smart y David Armstrong propusieron la teoría de que los procesos mentales son idénticos a los procesos cerebrales. Admiten la existencia de los procesos mentales como causa interna de la conducta. Ahora bien, la única explicación de la conducta humana y animal que es posible establecer en términos científicos es la que se realiza en términos del funcionamiento físico-químico del sistema nervioso central. De tal manera que a cada proceso o estado mental le corresponde un estado físico del cerebro, estableciéndose una correspondencia biunívoca (1) entre el conjunto de los estados mentales y el conjunto de los estados cerebrales. Ahora bien, no se trata de dos conjuntos reales, el único conjunto de elementos reales es el de los estados físicos, siendo los estados mentales ficciones que utilizamos en el lenguaje coloquial pero que no significan otra cosa que el estado físico asociado correspondiente. 

Por consiguiente, los estados mentales son idénticos a los estados puramente físicos del sistema nervioso central y la psicología debe reducirse a la neurofisiología. 

La teoría de la identidad mente-cerebro se enfrenta también a dificultades insuperables: 
  • Por un lado, no todos los estados cerebrales producen estados mentales: exiten millones de conexiones neuronales que surgen y se rompen continuamente y no soy consciente de ello, simplemente no me entero. Los posibles estados cerebrales son muchos más que los posibles estados mentales. 
  • Sabemos que las conexiones neuronales no es algo que nos venga dado de nacimiento, de tal modo que todos tengamos la misma estructura cerebral, sino que por el contrario, las redes neuronales las vamos creando en función de los estímulos a los que estamos sometidos, sobretodo en nuestra primera infancia, de tal manera que no hay dos humanos con el mismo patrón cerebral. Entonces ¿cómo establecer una correspondencia biunívoca si las referencias objetivas, esto es, los estados físicos del cerebro, no son iguales en todos los humanos? 
  • Por otro lado, cabe suponer la existencia de organismos en otros planetas que también tuvieran estados mentales a pesar de tener una química diferente a la nuestra. Aunque ni siquiera es preciso recurrir a organismos extraños: si nos informan que un gato tiene miedo a los perros, entendemos perfectamente el hecho pero la base neurológica de los gatos es muy diferente a la nuestra ¿Cómo podemos estar seguros de lo que significa “tener miedo” en el caso de un animal cuyo cerebro es distinto al nuestro? Quizás por que los estados mentales no pueden identificarse sin más con procesos cerebrales. 
  • Además si, por ejemplo, María y Pedro tienen la creencia de que Madrid es la capital de España, lo que supone que participan de un mismo estado mental, ¿significa ello que su configuración neurológica es en ese momento idéntica y puntualmente diferente a la de Llorens que está convencido de que la capital de España es Barcelona? Parece más lógico suponer que los estados neuronales tienen poco o mejor nada que ver con el conocimiento de las capitales de los diversos países. 
  • Por último, los computadores no tienen procesos neurológicos pero son capaces de ejecutar determinados procesos que en los seres humanos calificamos de mentales: cálculos aritméticos complicados, demostración de teoremas lógicos y matemáticos, jugar a las damas y al ajedrez, etc. 
Por todas las razones aducidas la, en principio plausible, teoría de la identidad es abandonada, pero no por ello los materialistas arrojan la toalla; al contrario, la nueva teoría materialista es más radical que la teoría de la identidad. 


1 Una relación biunívoca es aquella que se estable entre dos conjuntos relacionando cada elemento del conjunto inicial con un elemento y sólo uno del conjunto final, 

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