miércoles, 5 de octubre de 2016

Las armonías musicales básicas.

Por Aroa Cuervo.

El pensamiento racional, de occidente, nace en Grecia en el siglo VI a.C con  Tales de Mileto, y gracias a unas condiciones socio-políticas determinadas. La antigua Grecia estaba formada por una conjunto de pequeñas comarcas autónomas llamadas póleis; los mitos iban difundiéndose de polis en polis por unos poetas y esto propiciaba que los griegos estuviesen en contacto permanente con diferentes religiones; a partir de este hecho, los griegos decidieron no creer en nada, y preguntarse como podían responder al "todo que existe" por sí mismos, desarrollando así el pensamiento racional.

Hacia el último tercio del siglo VI a.C. aparecen en el sur de Italia unas comunidades fundadas por Pitágoras. Los pitagóricos creían que toda la realidad estaba constituida por dos elementos de origen diferente: alma y cuerpo, ya que el universo estaba vivo y poseía una alma divida que era la unidad de todas las demás almas individuales; todas ellas querían volver a su origen, y liberarse del cuerpo, a través de la muerte, pero no de forma definitiva, ya que las almas estaban sometidas a un ciclo de reencarnaciones es decir iban de cuerpo en cuerpo, y la única manera de romper este ciclo era purificando el alma mientras que el alma aún estaba ligada al cuerpo. 

Los pitagóricos proponen entonces el estudio de los números, las figuras geométricas y la música como vía de purificación del alma. Descubren así, las armonías musicales básicas, que rigen todas las cosas y que son el corazón mismo del pitagorismo. 

Existen varias versiones sobre el modo mediante el cual Pitágoras desentrañó las relaciones numéricas entre los sonidos consonantes, es decir, el tono, la octava, la quinta y la cuarta. Según Nicómaco de Gerasa, filósofo y matemático neopitagórico, Pitágoras, tras haber estado oyendo durante días un sonido que provenía de una herrería cuando unos martillos chocaban contra el yunque, observo que cuando un martillo cuyo peso era 6 producía el tono, otro con peso 12 producía la octava, otro con peso 9 la quinta y otro de peso 8 la cuarta. Cuando Pitágoras volvió a casa, colgó tales pesos de cuatro cuerdas iguales y observó que se producían los sonidos consonantes correspondientes.

Pitágoras tensó una cuerda musical que producía un sonido que tomó como fundamental, el tono. Hizo señales en la cuerda, que la dividían en doce partes iguales. Pisó la cuerda en el 6 y entonces observó que se producía la octava. luego pisó en el 9 y resultaba la cuarta, al pisar sobre el 8 se obtenía la quinta y así relacionó las notas musicales con las fracciones 1/2, 3/4, 2/3 correspondían a la octava, la cuarta y la quinta.

Con esto podemos llegar a la conclusión de que prestando atención a las cosas y abriendo la mente agudizando las sensaciones y significados, podemos descubrir algo, entenderlo y tener entonces un momento de serendípia, y es que como dice el dicho: detrás de todo ruido hay una música secreta y detrás de todo caos hay un orden más sutil que aguarda a aquel que tiene oídos listos para escuchar. 



INFORMACIÓN :

Por último apuntes filosofía de Oscar Sánchez.

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