domingo, 29 de octubre de 2017

El dualismo sustancial de Descartes.

A comienzos del siglo XVII, la obra de Galileo y Descartes ponen los cimientos de la ciencia y la filosofía modernas. Por un lado, la nueva ciencia de Galileo exigía la utilización de un método de investigación experimental para la explicación de los fenómenos físicos; por otro, la nueva filosofía de Descartes quiere sentar las bases de un pensamiento racional autónomo de las ideas religiosas, capaz por sí solo de descubrir certezas. Se produce a partir de entonces en todas las esferas del conocimiento un cambio radical de perspectiva respecto a las cuestiones que se habían planteado desde Platón y Aristóteles. El universo, tal y como lo describen los físicos, es como una máquina donde todas sus piezas encajan perfectamente, como los engranajes de un reloj. ¿Como podemos entonces concebir el alma en este Mundo mecánico que postula Galileo y que Descartes defiende? Los griegos entendían el alma como un principio vital, una fuerza que infunde vida a la materia, y que regula las funciones de los seres vivos, pero en el nuevo Cosmos mecanicista no hay lugar para misteriosas fuerzas vitales. Todo debe ser explicado de forma mecánica, mediante sencillas leyes de choque y rebote.

La solución cartesiana consiste en separar totalmente el alma del cuerpo, el espíritu de la materia. El universo, y el cuerpo humano como parte del mismo, es como una máquina, pero el Alma es otra cosa: una mente, una sustancia espiritual cuya esencia es el pensamiento y que nada tiene que ver con la materia. Los cuerpos son materiales y se caracterizan por la extensión, por ocupar un lugar en el espacio, en cambio el alma es inmaterial e inextensa. Así pues, según Descartes no hay contradicción alguna si afirmamos cosas opuestas del alma y del cuerpo: el alma es inmortal y el cuerpo mortal, el alma es inmaterial y el cuerpo material, el alma es simple y el cuerpo compuesto.... 

La relación entre alma y cuerpo nos conduce a Dios. Dios crea el alma y el cuerpo como dos sustancias de naturaleza diferente, de tal forma que todo cuanto existe pertenece a uno u otro ámbito: a la Res cogitans (el alma) o a la Res extensa (el cuerpo). Pero las dos realidades no se mezclan entre sí.

Contrariamente a lo que los pensadores griegos habían formulado, Descartes sostiene que el cuerpo no precisa del alma para vivir, el alma no es un principio vital, sino una realidad autónoma e independiente del cuerpo. Los médicos estaban empezando a descubrir los entresijos del cuerpo humano, así, por ejemplo, el médico inglés William Harvey, había descubierto el verdadero mecanismo de la circulación sanguínea, aunque el médico español Miguel Servet había hecho importantes contribuciones a este asunto un siglo antes. Todos los descubrimientos coincidían en dar una explicación del organismo humano como si fuera una máquina perfectamente diseñada que necesita combustible (oxígeno, alimentos...) para realizar una serie de acciones (moverse, crecer...) que pueden ser explicadas sin suponer una fuerza vital de carácter espiritual o cosa similar. Podríamos imaginarnos a un humano sin alma: podría comer, moverse, crecer, dormir, reproducirse... pero no podría pensar. El alma es Razón y no otra cosa. Por lo demás el funcionamiento del cuerpo humano puede ser descrito de forma puramente mecánica, al margen del alma humana. 

El dualismo sustancial de Descartes tiene importantes consecuencias: 

1) Hace posible una explicación mecanicista del Cosmos, independiente por completo de la religión. La regularidad mecánica de los fenómenos naturales hace posible su conocimiento científico. 

2) Afirma la total libertad del pensamiento humano, ya que al ser la mente una sustancia totalmente distinta del cuerpo, no está sometida a las leyes mecánicas. 

3) Se hace posible el estudio autónomo de la mente humana, ya que los fenómenos mentales no podían ser explicados como los fenómenos físicos y la introspección es el único acceso posible a los contenidos de la conciencia. 

Pero la separación radical entre mente y cuerpo que hacía posible la nueva ciencia introducía un problema de difícil solución: Si alma y cuerpo son dos sustancias enteramente distintas, ¿cómo las sensaciones del cuerpo pueden producir las ideas de la mente y cómo las ideas de la mente pueden producir acciones del cuerpo? Porque cuando dañan mi cuerpo el ama sufre y cuando el alma ordena el cuerpo obedece ¿Cómo pueden ser sustancias de naturaleza totalmente diferente? si así fuera serían independientes y los cambios en uno no interferirían en el otro.

El problema de la relación entre la mente y el cuerpo sólo surge en los seres humanos, ya que, según Descartes, la única evidencia de que algo tiene mente es la posesión de lenguaje, por lo que ni los animales ni las máquinas tienen mente. Los animales no son más que máquinas complejísimas y lo mismo cabe decir del cuerpo humano considerado al margen de la mente.

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