viernes, 28 de octubre de 2016

Cerebro de hombre / cerebro de mujer (3)


Por Naranco Álvarez, María Hernández, Elena Magdalena y Raquel Santos-Juanes.

1. Estudio de las diferencias anatómicas

Existen claras diferencias sociales (de comportamiento, de pensamiento…) entre los hombres y las mujeres. Por ello, la cuestión que abordaremos en este trabajo es si se deben a cuestiones biológicas y hormonales o son meramente influenciadas por la sociedad. Los estudios realizados hasta el momento no son concluyentes pero nos proporcionan información que puede resultar de interés. Por ejemplo, la revista “Investigación y ciencia” explica algunos experimentos llevados a cabo acerca de este tema.

-Estudio en 38 individuos diestros, 19 de cada sexo, de 24 a 28.5 años de edad, sin lesiones, degeneraciones cerebrales, o ambas. Se realizaron pruebas ortográficas (reconocer una carta), fonológicas (ritmo y codificación de fonemas) y, también, semánticas (sentido de las palabras). Se detectaron las reacciones mediante resonancia magnética. 

- Resultados: Se hallaron diferencias a nivel fonológico: en hombres hay lateralización (especialización) en el giro frontal inferior del hemisferio derecho. Las mujeres presentan lo mismo pero en ambos hemisferios al mismo tiempo, lo que sugiere una organización neurológica muy diferente desde un punto de vista fonológico.  Se detectaron procesos específicos para el lenguaje que pueden relacionarse con patrones de organización funcional diferentes, en estos individuos neurológicamente normales. Estas diferencias son muy marcadas entre ambos sexos.  Cabe destacar también que en el caso del lenguaje no verbal que usamos cuando nos comunicamos con alguien, al tiempo que hablamos, o a veces incluso sin hablar, con los movimientos de las manos, del cuerpo, las expresiones del rostro, etc. las mujeres presentan una mejor capacidad de interpretación que los hombres.

En el caso del experimento anterior, observamos diferencias biológicas totalmente significativas. Lo que quiero decir es lo siguiente: las disimilitudes mostradas por los cerebros de los distintos sexos en este experimento, no pueden deberse a cuestiones de influencia social o de educación. Se muestra como una diferencia anatómica, tiene una repercusión en el sentido y la interpretación de las palabras, lo cual no se enseña de manera diferente a niños y niñas. En definitiva, aquí se manifiesta que hay disparidades entre ambos comportamientos determinados directamente por el sexo y por lo tanto desde antes del nacimiento. 

2. Influencia de las hormonas prenatales en la anatomía. 

Se cree que nuestros cerebros, como nuestros cuerpos, están formados por la exposición a las hormonas en el vientre materno que condicionan los comportamientos ya que modifican la estructura neuronal del cerebro. Y esto puede ayudar a explicar por qué los hombres tienden a hacer mejor algunas tareas (leer mapas, por ejemplo), mientras que las mujeres tienden a hacer mejor otras (como las que implican empatía). 

En las niñas, el hemisferio izquierdo del cerebro se desarrolla más rápido que en los niños debido a que en el período de gestación se producen estrógenos, por lo que pueden hablar y leer más temprano y también aprender lenguas extranjeras con mayor facilidad. Por otro lado, los niños desarrollan más rápido el hemisferio derecho del cerebro debido a que en el período de gestación se producen andrógenos, por lo que tiene mejores habilidades espaciales, lógicas y de percepción. 

Además, se han estudiado casos y se ha comprobado que cuanto más alta fue la testosterona prenatal de los niños, más lentos fueron para desarrollarse socialmente. También tuvieron un vocabulario más reducido antes de los 2 años y mostraron menos empatía al alcanzar la edad escolar.

3. Influencia de las hormonas en la conducta.

Además de la influencia de las hormonas en el cerebro antes del nacimiento las hormonas en sí son un factor que afecta directamente en el comportamiento de los hombres y las mujeres. 

Un ejemplo claro es el de que los hombres tienen en sus organismos 20 veces más testosterona que las mujeres. De ahí que su sistema nervioso se exprese en actitudes más agresivas y dominantes, así como que el sexo sea deseado más desde el punto de vista físico. Las mujeres son más delicadas y su mente busca un placer sexual centrado en la sensualidad y el afecto. 

Además, existen otra serie de distinciones hormonales que se traducen en factores que determinan el comportamiento. La serotonina, que es un neurotransmisor central que influye directamente en la actitud, el sueño, el humor, la conducta alimentaria y sexual, no es procesada por el cerebro de la misma forma en hombres y en mujeres. Se ha comprobado experimentalmente que en situaciones de estrés se produce una disminución de la serotonina. En hombres se traduce en un incremento de la agresividad y en cambio, en las mujeres hay un aumento de la depresión. Todo ello está relacionado con dos enfermedades mentales en las que se produce una alteración en la producción de serotonina: la esquizofrenia y la depresión, la primera más frecuente en hombres y la segunda en mujeres.

Por otro lado, estar en buena forma es más difícil para las mujeres que para los hombres. Las mujeres encuentran más dificultad que los hombres de la misma edad en conservar sus músculos, esto probablemente influye en su capacidad para permanecer en buena forma física.

Los científicos han demostrado que es más duro para las mujeres reemplazar la masa muscular que se pierde con la edad. Esto se debe a las diferencias entre el cuerpo masculino y femenino en cuanto al aprovechamiento de la comida.

4. Peso de la sociedad en nuestro comportamiento.

A la hora de educar a los niños y niñas en los colegios, no existen diferencias significativas, es decir, los profesores y los libros son los mismos para todos. Sin embargo, fuera de las aulas, a la hora de ayudar con las tareas domésticas, la asignación no es equitativa, por lo que ya desde un principio en casa, se nos enseña a tener distintas preocupaciones. Mientras que los niños tienden a realizar tareas de tipo más técnico las chicas tienen otras obligaciones. 

Todo ello, se traduce en el hecho de que las mujeres se preocupan más que los hombres. Los científicos saben desde hace tiempo que las mujeres tienden a preocuparse más y de forma más intensa que los hombres. Las mujeres también tienden a percibir más riesgo en muchas situaciones y a tener más ansiedad que los hombres, el tipo de decisiones que toman también es muy distinto, se ha visto que los hombres serían más aficionados a escoger decisiones de riesgo que las mujeres.

Otra diferencia notable es que las mujeres comparten sus sentimientos, los hombres guardan silencio. La facilidad de las mujeres para compartir sus intimidades con sus amigas/os, para hablar de sentimientos, es muy distinta a la actitud de los hombres, que no suelen hablar de sentimientos entre ellos, pueden hablar de otros temas, desde política hasta el deporte, pero no suelen pararse a hablar de sus sentimientos o intimidades a no ser que estén pasando un mal momento.

5. Conclusión:

Entonces, ¿a qué se debe que los hombres posean un número tan superior de cátedras? ¿O que lideren las carreras técnicas y las mujeres se inclinen más por las sanitarias? ¿Es una cuestión social? ¿Estamos influenciados desde nuestro nacimiento por el entorno: padres, profesores, la sociedad en general…? ¿O se trata todo de una cuestión biológica? ¿Estamos condicionados por nuestras diferencias genéticas y cerebrales? ¿Está todo determinado desde un principio?

Dada toda la información recogida en estos apartados hemos llegado a la conclusión de que es imposible que el 100% de las diferencias mostradas en el comportamiento sean debidas o a las distinciones biológicas y hormonales o a la presión social por lo que debe de ser una combinación de ambas. 

Cada una de estas disparidades aporta algo para el hombre o la mujer y al producirse experiencias personales desiguales en cada uno, influye en que sean tan distintos. Si fuesen homogéneas puede que los hombres y las mujeres nos pareciésemos más, por eso creemos que cada una de ellas tiene su importancia. 

Está comprobado que nacemos con cerebros físicamente distintos, pero al nacer, el cerebro es todavía demasiado inmaduro, y no termina de formarse hasta bastantes años más tarde, por lo que las condiciones ambientales, también tienen un papel importante a la hora de determinar el distinto comportamiento en los hombres y las mujeres. Las diferencias tienen causas genéticas, hormonales y ambientales. Aun así, sigue habiendo muchas incógnitas sobre lo referente al cerebro del hombre y la mujer.

Fuentes consultadas:

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