martes, 11 de octubre de 2016

Aporías

Por Lucía Rodríguez.

Aporía es un término griego que, etimológicamente significa incertidumbre, nos referimos a la situación que se crea cuando un problema carece de solución o da lugar a conclusiones absurdas. Esto es algo que podemos ver en el método de la mayéutica de Sócrates, en la cual aparece el "falso saber" para ser develado. Este recurso fue muy utilizado por los primeros filósofos, pero especialmente, los sofistas, y la Escuela de Megara. También se nota su uso, por ejemplo, en Platón, y los estoicos.

-La aporía de Anaxágoras y Demócrito.

Un ejemplo de aporía en filósofos vistos en clase podrían ser Anaxágoras y Demócrito. El primero, sostenía la teoría de semillas, que como hemos visto en clase, viene a explicar la creación de las cosas, la materia. Esta sería formada por semillas infinitas. Sin embargo, Demócrito no entendía cómo podía ser posible que hubiera objetos finitos derivados del infinito. Lo que le lleva a la conclusión de que todo está formado por partículas indivisibles, que serían los átomos. En este ejemplo, se llega a dos conclusiones: o la infinita divisibilidad de la materia o la no infinita divisibilidad de la materia. Esta antinomia parecía oponerse a todo pensamiento racional, lo que la convierte en una aporía.

-La aporía de Zenón de Elea

El caso anterior es conocido por nosotros, sin embargo, no es el más famoso, este sería la aporía de Zenón de Elea. Fue un filósofo griego nacido en Elea, perteneciente a la escuela. Fue discípulo directo de Parménides de Elea. Intenta demostrar que el ser tiene que ser homogéneo, único y, en consecuencia, que el espacio no está formado por elementos discontinuos sino que el universo entero es una única unidad. La más famosa es su paradoja de Aquiles y la tortuga que todos conocemos: Aquiles el más veloz de los hombres nunca podría alcanzar a la lenta tortuga si ésta había partido un momento antes que él ya que a «cada espacio que avanzaba Aquiles, la tortuga siempre estaba un espacio adelantada». Su método consistió en lo que ahora llamamos la demostración indirecta o reducción al absurdo: demostración indirecta de una tesis mediante la reducción al absurdo de la tesis contraria.

Además de ser un método usado durante años, hoy en día sigue surgiendo como la imposibilidad de resolver un problema si se parte de ciertas premisas. Si se desea refutar una teoría precisamente se tiende a demostrar que tal teoría es contradictoria o que genera contradicciones. 

Como opinión personal, aunque esta manera de rebatir creencias y opiniones pueda resultar efectivo, no creo que sea una manera aceptable de razonar. Si bien, es comparable con el método de Sócrates, no lleva a ningún sitio al margen de plantearnos un debate interno, por lo general, no termina con una conclusión lógica que resuelva el problema que había en un principio, sino tan solo nos hace ver lo incorrecto de este. Es muy fácil volver a ellos y rebatirlos, como ha pasado con muchas de las aporías de Zenón, que se han demostrado equivocadas.

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