lunes, 19 de septiembre de 2016

Zoon politikón.

«Es evidente que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político. Y la razón por la que el hombre es un animal político en mayor grado que cualquier abeja o cualquier gregario es algo evidente. La natu­raleza, en efecto, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único de los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer, y, por tanto, la poseen también los demás animales, ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso y agradable, y de poder significar esto los unos a los otros, pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre el ser el único animal que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de las demás cualidades morales; y es la comu­nidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado.»

Aristóteles, Política.

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