miércoles, 14 de septiembre de 2016

Los derechos humanos.


1. Antecedentes de los derechos humanos

1.1 Declaraciones de derechos del siglo XVIII.

A finales del siglo XVIII se aprobaron dos declaraciones de derechos: una fue redactada por los ciudadanos de Virginia sublevados contra el rey de Inglaterra; la otra, por la Asamblea Constituyente surgida durante la Revolución Francesa. Ambos escritos son el antecedente de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Ahora bien, tanto los ciudadanos de Virginia como los miembros de la Asamblea Constituyente francesa parten del iusnaturalismo; por tanto, son conscientes de que no están constituyendo unas normas nuevas, sino, simplemente, declarando (sacando a la luz) unos derechos naturales preexistentes, basados en la propia naturaleza del ser humano. 

1.2 Iusnaturalismo. Concepto y tipos.

El iusnaturalismo es la doctrina jurídica que interpreta el derecho basándose en la existencia del derecho natural. Los iusnaturalistas defienden la existencia de un derecho natural anterior a cualquier otro derecho positivo, es decir, constituido por unos principios o exigencias universales de justicia impresos en la naturaleza humana y previos a todo derecho emitido por un poder legislativo,

Algunos ejemplos de este tipo de principios serían el derecho a la vida, a la libertad, a la felicidad, a la igualdad de todas las personas, independientemente de su sexo, raza, etcétera. Un derecho ha de reunir ciertas características para ser considerado natural. Los derechos naturales serían:
  • Universales, Deben ser acatados por todo el género humano, a diferencia del derecho positivo, que solo obliga a quienes están bajo la autoridad que lo promulga, 
  • Inmutables, No varían; por el contrario, las normas del derecho positivo son variables, porque cambian las autoridades, aparecen y desaparecen Estados, se promulgan nuevas leyes que derogan otras anteriores, etcétera, 
  • Fundamentales, Son el fundamento del derecho positivo, al que también sirven de límite, pues ninguna norma de derecho positivo debe transgredir el derecho natural. 
El derecho natural es el conjunto de principios o exigencias de justicia fundadas en la naturaleza humana.

1.3 Declaración de Derechos del Estado de Virginia (1776) 

La Declaración de Derechos del Estado de Virginia (Estados Unidos) no es una declaración de derechos del hombre, sino del ciudadano. Esto significa que solo una determinada clase de seres humanos, los ciudadanos, gozan de unos derechos (voto, libertad, integridad física, salario...), mientras que otros están privados de ellos, los que no poseen la ciudadanía (por ser esclavos, extranjeros…).

El punto 1 de la Declaración de Derechos de Virginia constituye un buen ejemplo de igualdad de derechos entre los seres humanos, pero contiene un inciso, «cuando entran a formar parte de la sociedad», que la hace parcial, pues excluye a los que no son ciudadanos, los que no han entrado a formar parte de la sociedad. Esta salvedad sirvió al Estado de Virginia para justificar la esclavitud: 
«Todos los hombres son por naturaleza libres e independientes y poseen ciertos derechos inherentes a su persona, de los que, cuando entran a formar parte de una sociedad, no pueden ser privados por ningún convenio; a saber: el goce de la vida y libertad y los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y conseguir la felicidad».
1.4. Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789).

La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano fue aprobada por la Asamblea Constituyente francesa en 1789. Esta declaración está compuesta por diecisiete artículos y reconoce la igualdad de derechos a todos los seres humanos, lo que supone un gran avance en comparación con la declaración de Virginia.

El contenido del preámbulo y de los primeros artículos demuestra que sus creadores creían en los principios del iusnaturalismo teocéntrico.
«Preámbulo: Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, para que esta declaración, constantemente presente a todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes [...].
En consecuencia, la Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser Supremo, los siguientes derechos del hombre:

1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales no pueden fundarse más que sobre la utilidad común.

2. El objeto de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión [...] ».

2. Los derechos humanos en el siglo XIX.

2.1 Positivismo jurídico. 

El positivismo es una corriente de pensamiento que imperó en el mundo occidental durante gran parte del siglo XIX. Esta corriente tiene como principio fundamental el ceñirse a lo positivo, a lo puesto, al dato concreto; por ello, es el método más apropiado para estudiar las ciencias de la naturaleza. 

El positivismo influyó en todas las ciencias sociales, incluida la ciencia jurídica. El derecho comienza a estudiarse usando métodos similares a los de las ciencias físicas: los hechos que se deben considerar son los hechos tangibles; de este modo, los hechos que importan al positivismo jurídico son las leyes puestas por el poder legislativo, es decir, las leyes positivas. Los derechos, para ser considerados tales, deben positivizarse en leyes, que con frecuencia se agrupan en códigos. El siglo XIX es el siglo de la codificación.

2.2 Problemas del iusnaturalismo.

La doctrina iusnaturalista, que defiende la existencia de derechos naturales inherentes al ser humano, y que inspiró las declaraciones de derechos del siglo XVIII, presenta algunos problemas:

Si los derechos naturales dependen de la existencia de Dios, se da la dificultad de establecer desde qué confesión religiosa hay que fundamentar esos derechos. Además, las personas que se definan como ateas o agnósticas podrían argumentar que ellos no respetan los derechos naturales porque consideran que no están bien fundamentados. 

Si el derecho natural se funda en la razón, los problemas no desaparecen. Es difícil explicar cómo captamos esos principios que forman tal derecho. ¿Son los principios evidentes por sí mismos? Entonces es difícil explicar cómo no se perciben fácilmente por todo el mundo, y cómo es que no se han descubierto antes. 

El derecho natural persigue un fin natural, un bien común, pero es difícil decidir cuál es ese fin y cómo lo conocemos. La experiencia histórica parece mostrar que en cada época el fin perseguido ha cambiado. 

Ante la imposibilidad de resolver estas cuestiones, el derecho sigue la corriente positivista durante el siglo XIX.

2.3 Liberalismo decimonónico y derechos humanos.

Antes de la Revolución Francesa, la burguesía tenía el poder económico; el poder político estaba en manos de la nobleza. Una vez liquidado el Antiguo Régimen, el burgués pasó de ser súbdito a ser ciudadano, obtuvo la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos y consiguió tener acceso al poder político.

Acceder al poder político era el objetivo de la clase burguesa, y para conseguirlo impulsó la igualdad de derechos de los ciudadanos. Pero, una vez convertida en clase dominante, la burguesía olvidó, tras la II Constitución francesa de 1793, la igualdad de derechos del hombre (promulgada en 1789) en las constituciones que se sucedieron a lo largo de todo el siglo. Por ejemplo, la Constitución napoleónica de 1804 restableció la esclavitud, que había sido abolida en 1794.

Por otra parte, el positivismo decimonónico no reconoce el derecho natural. Las únicas normas aplicables son las del derecho positivo, emanadas del poder legislativo, ya en manos de la burguesía, que legisla de acuerdo con sus intereses. Por ejemplo, en muchos países se instaura el voto censitario: solo tienen derecho a voto quienes disfruten de una cierta capacidad económica.

El Estado liberal decimonónico sigue el principio de intervención mínima, promulga las normas imprescindibles para garantizar la igualdad formal, el derecho de propiedad y el orden público, y solo interviene en aquellos ámbitos donde no llega la iniciativa privada. Su lema se resume en la expresión: «Dejad pasar, dejad hacer; el mundo marcha por sí solo».

Durante este período, la total inhibición del Estado en las relaciones entre particulares produce una libertad formal; pero la igualdad ante la ley no garantiza una auténtica igualdad de derechos. Por ejemplo, durante el Antiguo Régimen, en el ámbito laboral se establecía una relación de servidumbre; mientras que en el siglo XIX existe ya una absoluta libertad de contratación, aunque es el empresario quien impone, en la práctica, sus cláusulas: salario, horario, condiciones de trabajo. ..; el obrero solo tiene libertad entre elegir el trabajo o no elegirlo. El Estado del siglo XIX no interviene para paliar las necesidades de los más necesitados, que se encuentran totalmente desprotegidos. Por ejemplo, en los años 1845-1846, casi un millón de irlandeses murieron de hambre cuando un hongo destruyó la cosecha de patatas, ante la pasividad del Gobierno de la reina Victoria.

Los legisladores se despreocupan por completo de los derechos humanos hasta bien entrado el último tercio del siglo XIX. Esto se manifiesta, sobre todo, en el mundo laboral: salarios de miseria, nula seguridad, desamparo en la vejez...; es la otra cara de la revolución industrial. Por ello, es en este ámbito donde surgen, a finales de siglo, los movimientos de rucha contra este capitalismo salvaje: sindicatos obreros y las internacionales socialistas.

3. Los derechos humanos en el siglo XX.

3.1 Constitucionalización. 

El fracaso del liberalismo decimonónico desembocó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Tras esta guerra se ensayaron varias soluciones: el Estado comunista, el Estado nazi-fascista y el Estado social y democrático de derecho, que reconoce los derechos humanos. 

La constitucionalización se produjo primeramente en las democracias liberales del mundo occidental. En ellas se recuperó el antiguo principio: «Las constituciones deben garantizar los derechos del hombre», plasmado en el artículo 16 de la Declaración de 1789, y comenzaron a incluir ciertos derechos humanos.

La constitucionalización de los derechos humanos supuso un importante primer paso para su real aplicación. El paso siguiente es su internacionalización, de forma que se pueda exigir a un Estado su cumplimiento.

3.2 Internacionalización.

La internacionalización de los derechos humanos se produjo al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos tuvo lugar el 10 de diciembre de 1948 (será objeto de un estudio más detallado), siguieron numerosas declaraciones, tanto en el ámbito internacional como en ámbitos más restringidos ( a escala territorial o personal) .

La internacionalización de los derechos humanos supone un avance muy importante en su desarrollo y aplicación, porque dota a dichos derechos de dos características fundamentales: y prisioneros de guerra. Los tratados internacionales que firma un Estado pasan a formar parte de su ordenamiento jurídico interno. Es decir, los derechos humanos contenidos en ellos son derecho de obligado cumplimiento en ese Estado. Se pueden usar los medios que el derecho Internacional público permite para obligar a un Estado a respetar los derechos. Humanos que ha reconocido en un tratado. Antes primaba el principio de no intervención; ahora se legitima la obligación de injerencia, cuando en un Estado no se respetan los derechos humanos.

Por otra parte, tras la constitucionalización e internacionalización de los derechos humanos, ha perdido todo su interés práctico la discusión sobre si los derechos humanos son naturales o positivos, objetivos o subjetivos. .., lo que importa es su efectiva aplicación. 

4. La Declaración Universal de 1948.

4.1 Concepto de derechos humanos.

Un ser humano, por el mero hecho de serio, tiene unos derechos. La posesión de estos derechos es independiente de que los reconozca el ordenamiento jurídico, o de si dichos derechos son naturales, subjetivos, morales...

Durante la primera mitad del siglo xx, las distintas constituciones occidentales introdujeron en sus artículos (positivizaron) diversos derechos humanos; pese a ello, no se consiguió evitar la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la contienda, para que no se repitieran los horrores del pasado, se impuso la necesidad de definir unos derechos humanos que protegieran a toda la especie humana.

El problema de los derechos naturales, subjetivos, morales o incluso humanos, siempre ha sido el mismo: ¿quién los define? En el caso de los derechos humanos, este problema queda solventado, pues son definidos y reconocidos por una organización internacional que abarca a la mayoría de los Estados: la Organización de las Naciones Unidas. A partir de este momento, los derechos humanos son «humanos» porque protegen a todas las personas, y también porque están reconocidos por la inmensa mayoría, por medio de sus representantes en Naciones Unidas.

Los derechos humanos son los derechos reconocidos a toda la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 10 de diciembre de 1948.

4.2 Proceso de elaboración.

El 26 de junio de 1945, cincuenta y un Estados firmaron en San Francisco (EEUU) la Carta Fundacional que dio origen a la Organización de las Naciones Unidas. En dicha Carta, los Estados firmantes adquirieron el siguiente compromiso:
Realizar la cooperación internacional [ ...] en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos ya las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión (art. 1.3).
La Organización promoverá [...] el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, ya la efectividad de tales derechos y libertades (art. 53.c).

El 16 de febrero de 1946 se crea, en el seno de Naciones Unidas, la Comisión de Derechos del Hombre con el fin de que redacte un documento en el que queden definidos los derechos humanos. Los trabajos de esta comisión se prolongaron hasta 1948. El 10 de diciembre de 1948, Cincuenta y seis de los Cincuenta y ocho Estados miembros aprobaron, por 48 votos a favor y ocho abstenciones, la siguiente Declaración Universal de los Derechos Humanos:

PEÁMBULO: 

CONSIDERANDO que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; 
CONSIDERANDO que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias; 
CONSIDERANDO esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión; 
CONSIDERANDO también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones; 
CONSIDERANDO que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta, su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de libertad; 
CONSIDERANDO que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre; y 
CONSIDERANDO que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso 


LA ASAMBLEA GENERAL
proclama LA PRESENTE DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción

Art. 1 

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. 

Art. 2 

1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. 2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. 

Art. 3 

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. 

Art. 4 

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas . 

Art. 5 

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles inhumanos o degradantes. 

Art. 6 

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica. 

Art. 7 

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración contra toda provocación a tal discriminación. 

Art. 8 

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley. 

Art. 9 

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. 

Art. 10 

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en material penal. 

Art. 11 

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa. 2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito. 

Art. 12 

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. 

Art. 13 

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país. 

Art. 14 

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. 2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas. 

Art. 15 

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. 2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad. 

Art. 16 

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio. 2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio. 3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado. 

Art. 17 

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad. 

Art. 18 

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. 

Art. 19 

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. 

Art. 20 

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas. 2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación. 

Art. 21 

1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos. 2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país. 3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto. 

Art. 22 

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad. 

Art. 23 

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. 2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. 3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. 4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses. 

Art. 24 

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas. 

Art. 25 

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes a su voluntad. 2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social. 

Art. 26 

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos. 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos y religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. 3. Los padres tendrán derecho preferentemente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos. 

Art. 27 

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten. 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora. 

Art. 28 

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social internacional en el que los derechos y libertades proclamados por esta Declaración se hagan plenamente efectivos. 

Art. 29 

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad. 2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática. 3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas. 

Art. 30 

Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendentes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración. 


4.3 Características de los derechos de la Declaración.

Los derechos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos son:
  • Universales. Son derechos que, al basarse en la propia naturaleza humana, todo ser humano posee en el mismo grado de igualdad, sin que importe su edad, su nacionalidad, su raza, su sexo, su religión... 
  • Imprescriptibles. No pueden ser arrebatados a ningún ser humano, ya que se adquieren con solo nacer. 
  • Inalienables. Ninguna persona puede cederlos o darlos a otra persona o Estado: la condición misma del ser humano lo impide; si se fundan sobre la propia naturaleza humana, ningún individuo puede perderlos. 
  • Irrenunciables. Son derechos a los que no se puede renunciar. No se acepta, por ningún motivo, que alguien prescinda de estos derechos. 
  • Históricos. Los derechos humanos recogen el deseo de justicia de la humanidad, casi totalmente representada en Naciones Unidas, y son reflejo de la moral de una época. Otro momento histórico habría producido otros valores. Por consiguiente, es razonable pensar que a los actuales derechos se unirán en el futuro otros que reflejen los progresos morales de los seres humanos. 
4.4 Clasificación de los derechos.

Existen varios criterios para clasificar los derechos humanos. Uno de los más conocidos se basa en la diferenciación de los contenidos que protegen. Esta clasificación responde al desarrollo histórico de los derechos del hombre.

Derechos civiles y políticos (o de primera generación)Surgieron a raíz de la Revolución Francesa, como reacción contra el absolutismo de la monarquía. Impusieron al Estado el deber de respetar siempre los derechos fundamentales del ser humano. Forman parte de este grupo el derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad ya la seguridad personal; a la igualdad ante la ley, a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; a la libertad de expresión y de opinión, a la libertad de movimiento o de libre tránsito; el derecho de resistencia y de inviolabilidad del domicilio; el derecho a la justicia, a una nacionalidad, a contraer matrimonio y fundar una familia; el derecho a participar en la dirección de asuntos políticos, a elegir y ser elegido a cargos públicos, a formar un partido o afiliarse a alguno, y a participar en elecciones democráticas. 

Derechos económicos, sociales y culturales (o de segunda generación).  Estos derechos comienzan a reivindicarse ante el fracaso del liberalismo decimonónico para garantizar el disfrute efectivo de los derechos civiles y políticos. Comienzan a defenderse con los movimientos obreros del siglo XIX, que exigen la obtención de prestaciones de bienes y servicios básicos dentro del ámbito económico, Hacia la cuarta generación social y cultural de Derechos Humanos. Derechos económicos son el derecho a la propiedad (individual y colectiva) y a la seguridad económica. Los derechos sociales incluyen el derecho a la alimentación, al trabajo (a un salario justo y equitativo, al descanso, a sindicarse, a la huelga), a la seguridad social, a la salud, a la vivienda ya la educación. Finalmente, los derechos culturales están formados por el derecho a participar en la vida cultural del país, a gozar de los beneficios de la ciencia, y el derecho a la investigación científica, literaria y artística.

Derechos de grupos específicos, de los pueblos o de solidaridad (o de tercera generación). En la década de 1970 surgen unos nuevos derechos de carácter colectivo. Estos derechos pertenecen a cada persona y, a la vez, al conjunto de la comunidad local, nacional o internacional. Para llevarlos a la práctica se necesita la acción solidaria de todos los individuos e instituciones, públicas y privadas. Debido a su reciente aparición, aún no están suficientemente desarrollados. Estos derechos serían el derecho a la paz, al desarrollo económico, a la autodeterminación, a un ambiente sano, a beneficiarse del patrimonio común de la humanidad ya la solidaridad.

Los derechos de cuarta generación. Algunos autores proponen el desarrollo de una nueva generación de derechos: los relacionados con el uso y acceso a los medios de comunicación digital, que en la actualidad resultan imprescindibles para el desarrollo pleno de una comunidad. Quien no posea la infraestructura informática adecuada, se quedará en desventaja a la hora de exigir y disfrutar de los bienes básicos. Por otra parte, hoy no es necesario invadir un país ni violentar las voces disidentes. Basta con reeducar la conciencia de los ciudadanos a través del control y limitación de la información. La informatización de la vida puede utilizarse para coartar y anular la libertad de los seres humanos. Para evitar la brecha digital y las nuevas amenazas a la libertad deberíamos desarrollar estos derechos.

5. Defensa de los derechos humanos.

5.1 Situación en los distintos países.

En lo concerniente al respeto a los derechos humanos, los Estados pueden dividirse en tres grupos:

Un grupo de unas treinta naciones. Son en su mayoría de cultura occidental, tienen bajas tasas de natalidad y de mortalidad y un crecimiento demográfico inferior a su desarrollo económico. Gozan de un alto nivel educativo y cultural y de estabilidad política; las libertades individuales son, por lo general, respetadas. Estos países han sabido evolucionar del viejo liberalismo del siglo XIX al .Estado social y democrático de derecho que garantiza al ciudadano unos bienes imprescindibles (educación, sanidad, etc.). 

Un grupo numeroso, constituido por países de Europa del este y de Latinoamérica y por algunos de Asia y Africa. Los derechos humanos son menos respetados que en los países del grupo anterior, aunque formalmente tengan regímenes democráticos. 

Un tercer grupo de países recientemente descolonizados. Son, sobre todo, países tropicales y ecuatoriales, de Asia y de Africa. Forman la zona más pobre y deprimida de nuestro planeta. Su desarrollo económico es menor que su crecimiento demográfico; su nivel económico y educativo es mínimo y las desigualdades sociales están muy acusadas. Están gobernados con frecuencia por regímenes dictatoriales, por lo que el nivel de cumplimiento de los derechos humanos es muy bajo. 

5.2 Áreas de frecuente incumplimiento.

Con respecto a la situación concreta de respeto de los derechos humanos en cada uno de los países, Amnistía Internacional publica todos los años su Informe de los derechos humanos en el mundo. El último informe destacaba cinco áreas fundamentales de incumplimiento de los derechos humanos:
  • Violencia contra las mujeres. Las mujeres «están en permanente peligro» de ser víctimas de la violencia. Frecuentemente sufren agresiones, abusos sexuales y otros tratos degradantes. Las mujeres, junto con los niños, son las principales víctimas del tráfico de seres humanos, que son explotados como mano de obra o destinados a la prostitución. 
  • Armas bajo control. Aún se están recogiendo propuestas para elaborar un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas. Su necesidad es inmediata. Existen amplias regiones, como Latinoamérica, África, Oriente Medio y Asia, que gastan un promedio de 22.000 millones de dólares al año en compra de armas. Las armas pequeñas, de uso personal, se comercializan en muchos países sin grandes exigencias de control y causan la mayor parte de las muertes. 
  • Pena de muerte. Aunque gran parte de los países han abolido la pena de muerte, las leyes de algunos países aún la reconocen y aplican. En algunos casos, ni siquiera hay constancia de que se hayan respetado las garantías legales de los condenados. Estados Unidos, China, Irán, Irak, Pakistán y Sudán son responsables del 91% del total de las ejecuciones en el mundo. 
  • Tortura y terror. Las fuerzas de seguridad, la policía y otras autoridades del Estado de algo más de un centenar de países cometen regularmente actos de tortura y maltratos. Bastantes países tienen encarcelados a presos de conciencia. La «guerra contra el terror» provoca graves denuncias de violaciones a los derechos humanos. Detenciones ilegales, encarcelamientos indefinidos y sin acusación formal, ausencia de abogado defensor y de protección jurídica, violación de la intimidad sin control judicial son consecuencia de esta «lucha». Un número desconocido de personas están detenidas en centros secretos por todo el mundo. 
  • Justicia internacional. Potencias mundiales como Estados Unidos, Rusia, China o Israel no han firmado ni ratificado el estatuto de la Corte Penal Internacional, lo que resta efectividad a dicho tribunal, encargado de juzgar crímenes contra la humanidad. 
  • Hambre. Hoy sufren hambre más personas en los países en desarrollo que en 1996. La cifra aumenta aun ritmo de cuatro millones al año. En 2006 la cifra de seres humanos subnutridos era de 820 millones. 
  • Acceso al agua potable. Solo la Unión Europea, Bolivia, Venezuela, Cuba y Angola apoyaron en el Foro Mundial del Agua (México, 2006) la propuesta de considerar como un derecho el acceso aun mínimo de 30 litros de agua potable por habitante y día. En realidad, sería necesario garantizar 60 litros por persona y día: para beber (5 litros), saneamiento (25 l), higiene (15 l), cocinar (10 l), otros usos (5 l). 
  • Educación. Más de 100 millones de niños, en edad escolar, no están escolarizados. A menudo la educación pública que tienen es cara y de baja calidad. Veintidos mil millones de dólares al año serían suficientes para alfabetizar a toda la población infantil de los países de esas regiones y reducir la mortalidad infantil en dos tercios hasta el 2015. 

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