sábado, 24 de septiembre de 2016

La verdad útil.

«La importancia para la vida humana de poseer creencias verdaderas acerca de hechos es algo demasiado evidente […] Si me hallo perdido en un bosque y hambriento, y encuentro una senda de ganado, será de la mayor importancia que piense que existe un lugar con seres humanos al final del sendero pues si lo hago así y sigo el sendero, salvaré mi vida. El pensamiento verdadero, en este caso, es útil, porque la casa, que es su objeto, es útil. El valor práctico de las ideas verdaderas se deriva, pues, primariamente de la importancia práctica de sus objetos para nosotros. Sus objetos no son, sin duda alguna, importantes en todo momento. En otra ocasión puede no tener utilidad alguna la casa para mí, y entonces mi idea de ella, aunque verificable, será prácticamente inadecuada y convendrá que permanezca latente. […] Almacenamos tales verdades en nuestra memoria…, y cuando una de esas ideas extra se hace prácticamente adecuada para uno de nuestros casos de necesidad […], pasa a actuar en el mundo y nuestra creencia en ella se convierte en activa. Se puede decir de ella que “es útil porque es verdadera” o que “es verdadera porque es útil”. Ambas frases significan exactamente lo mismo, a saber: que se trata de una idea que se cumple y que puede verificarse».

William James, El pragmatismo.

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