martes, 9 de agosto de 2016

Las etapas del desarrollo psicológico del niño (V): Las operaciones formales (12-16 años)

Con la adolescencia se produce el último cambio psicológico para constituirse una mentalidad adulta: el paso del pensamiento concreto al pensamiento abstracto. Hasta los 11 o 12 años, las operaciones intelectuales son concretas, es decir, siempre hacen referencia a objetos que pueden ser manipulados. Pero a partir de esta edad los chicos y las chicas pueden hacer operaciones sin tener los objetos delante por medio de símbolos o representaciones, es decir, palabras, números o fórmulas matemáticas. Es ahora cuando los adolescentes empiezan a poder razonar lógicamente y a utilizar hipótesis, sin necesidad de tener delante los objetos o situaciones concretas. Este tipo de razonamiento se denomina pensamiento formal o hipotético-deductivo, porque permite llegar a conclusiones a partir de suposiciones, sin necesidad de que el problema exista. Esta etapa sería el inicio de la madurez del pensamiento.

El ejemplo clásico es el siguiente razonamiento: Eva tiene el cabello más oscuro que Ana. Eva tiene el cabello más claro que Marta. ¿Cuál de las tres tiene el cabello más oscuro? Un niño de diez años dirá que Ana es más morena, porque imagina que Eva y Marta son rubias. Sólo podrían encontrar la solución si tuviesen delante a las tres chicas (pensamiento concreto). Un adolescente, en cambio, puede resolver el problema de manera hipotética y formal, sin necesidad de ver a las chicas e, incluso, sin necesidad de que existan.

En la etapa anterior, se empezaba a organizar la personalidad con la organización de reglas, valores, la afirmación de la voluntad, pero será en la adolescencia cuando se integren todos estos elementos en una unidad que será el yo, la personalidad del adolescente. La capacidad intelectual abstracta permite al adolescente elaborar un plan de vida que presupone una intensa reflexión interior. Este “plan de vida" se concreta en los grandes deseos de futuro que tienen los adolescentes, en general altruistas -orientados, por ejemplo, a la cooperación social- o bien megalómanos -como llegar a ser presidente o premio Nobel-. Estas ambivalencias reflejan una personalidad naciente que se mueve entre un pasado de niño y un futuro próximo de persona adulta- En los aspectos sociales, el adolescente crea sociedades de discusión donde pone en práctica sus capacidades intelectuales abstractas acabadas de adquirir. Tanto en un grupo como con los amigos íntimos, los adolescentes elaboran grandes teorías para salvar a la humanidad. Todas estas actividades son un verdadero campo de aprendizaje para sus acciones futuras como adultos.




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