domingo, 7 de agosto de 2016

Las etapas del desarrollo psicológico del niño según Piaget (IV): Las operaciones concretas (7-12 años).

En este periodo su pensamiento egocéntrico desaparece y el niño es capaz de distinguir su pensamiento del de los otros. Esto permite una visión del mundo más equilibrada y con más posibilidades de comprenderlo. También permite el trabajo en común, la cooperación, la discusión y el razonamiento con los otros, aceptar y comprender normas que hacen posibles los juegos reglamentados, etc. 

Para referirse a todas estas conductas con respecto a los otros, Piaget habla de socialización. El elemento clave es la discusión con los otros niños. Escuchar otros puntos de vista e intentar comprender sus razones provoca la reflexión y el egocentrismo desaparece. 

El progreso que el pensamiento construye de manera más espectacular en esta etapa es el paso de las intuiciones a las operaciones concretas. Una operación es cualquier acción de reunir, organizar o clasificar series de objetos, y son concretas, porque para poder «pensar» estas operaciones se han de tener los elementos delante, es decir, que estos deben verse y tocarse. Es como sumar pelotas y dividir un pastel en trozos pero sin utilizar números. Los niños son capaces de hacer deducciones lógicas y matemáticas pero únicamente si pueden hacerlo de forma concreta, con objetos. Por ejemplo en este momento los niños aprenden a sumar, pero lo harán contando dedos.

Por ejemplo, si disolvemos azúcar en un vaso de agua y preguntamos qué ha sido del azúcar, los niños nos darán respuestas diferentes según su edad. Para un niño menor de 7 años, sencillamente, el azúcar ya no está. En cambio, para uno de más de 7 años, el azúcar está en el vaso y se ha mezclado con el agua, o bien se ha roto en trocitos.

La socialización y la capacidad de cooperación comportan grandes modificaciones en la vida afectiva del niño. Esta etapa se caracteriza por la aparición de nuevos sentimientos morales, una organización de la voluntad y una mejor regulación de la vida afectiva. El nuevo sentimiento moral que surge es el de respeto mutuo de igual a igual con los otros niños y niñas. Este sentimiento de respeto comporta respetar las reglas de los Juegos colectivos que unen al niño a un grupo. Y de aquí surge el sentimiento de honradez y de no hacer trampas y la plena conciencia de la mentira asociada a hacer trampas. La trampa o el engaño a un compañero se considera especialmente grave, más que el engañar a los padres. Un sentimiento nuevo relacionado con estos hechos es el sentimiento de justicia que marca las relaciones entre los niños y los adultos. Todo esto conduce, poco a poco, a una cierta autonomía moral en los niños y niñas que les permite juzgar los hechos a partir de los valores de justicia y respeto que ellos van elaborando y no por sumisión a la autoridad, como en la etapa anterior. 

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