viernes, 29 de julio de 2016

El reforzamiento negativo o conducta escape-evitación.

En el condicionamiento de escape/evitación la respuesta del sujeto le permite escapar/evitar un estímulo aversivo. El reforzamiento negativo implica la eliminación de algo. Una respuesta puede reforzarse negativamente si la eliminación de frío o calor extremos, de un ruido fuerte, una amenaza, una tarea tediosa o un dolor de cabeza es la consecuencia. Imaginemos, por ejemplo, a un padre que tiene un hijo que no para de llorar porque quiere un helado y, para que calle, finalmente cede y le compra el helado: las quejas del niño son el estímulo negativo que provoca la conducta del padre de comprarle un helado. El niño condiciona al adulto (y, a su modo, lo sabe bien). En pocas palabras, muchas conductas se condicionan porque nos proporcionan algo (en el caso del reforzamiento positivo) o porque nos permiten escapar de o evitar algo (en el caso del reforzamiento negativo).

Mediante este tipo de condicionamiento se producen respuestas de escape y respuestas de evitación. Estas respuestas se diferencian en: 
  • En una situación de condicionamiento de escape el estímulo aversivo está presente y el sujeto al emitir la respuesta, se le permite terminar con él y dejar de sufrir sus consecuencias. Por ejemplo, cuando tomamos una aspirina para no tener dolor de cabeza. 
  • En la situación experimental de evitación se hace uso de un estímulo discriminativo que avise de la próxima aparición del estímulo aversivo. Cuando el sujeto emite la respuesta deseada cesa el estímulo aversivo. De esta forma, en los primeros ensayos el sujeto padece el estímulo aversivo y al emitir la respuesta, escapa de él, pero, por la presencia de un estímulo discriminativo, a medida que avanzan los ensayos el sujeto aprende, por condicionamiento clásico, la asociación estímulo discriminativo-estímulo aversivo y responde ante el primero, por lo que evita padecer las consecuencias del reforzador. Por ejemplo, un profesor puede amenazar a los alumnos con suspenderles si no traen la tarea hecha al día siguiente; dispone las cosas de tal modo que, el alumno para huir de las consecuencias adversas de cierta conducta, la evita. En este caso puede decirse que el profesor tiene el control, un peculiar tipo de dominio que se denomina control aversivo (1) y consiste en disponer las circunstancias de tal modo que los individuos conocen ciertas consecuencias adversas a determinadas conductas. 


1 Skinner se opuso a utilizar el control aversivo en las relaciones humanas o para los propósitos de las instituciones sociales. Creía que el refuerzo positivo es un medio mucho más eficaz para controlar la conducta, principalmente porque sus resultados son más predecibles y porque es menos probable que genere conductas indeseables como la rabia, el miedo o la resistencia. 

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