miércoles, 4 de mayo de 2016

Por una sociedad sin Estado.

El anarquismo es la teoría política que originariamente fue propuesta por el francés Pierre Joseph Proudhon en el siglo XIX aunque va a ser desarrollada por muchos otros autores.

“Anarquía” es una expresión procedente del griego que significa “sin gobierno”; el anarquismo, por tanto, es la teoría política que predica la abolición del Estado y el gobierno y, por el contrario, defiende una sociedad donde los individuos se relacionan entre ellos sin necesitar una autoridad superior que dicte leyes y controle sus conductas mediante una policía o un ejército. Los hombres en una sociedad anarquista no establecerán su conducta ni por sometimiento a la ley ni por sometimiento a una autoridad y a un poder sino por acuerdos libres establecidos entre los distintos individuos o entre diferentes grupos. Por tanto, según esta teoría política todos los asuntos humanos deberán ser dirigidos por los individuos que establecen diversas asociaciones y pactos de forma libre y voluntaria.

La concepción que tienen los anarquistas sobre el Estado es básicamente similar a lo que piensas los marxistas: el Estado es un instrumento de dominación que utilizan algunas clases sociales para dominar y controlar al resto de la población. Es por esto que los anarquistas son radicales en sus planteamientos sobre el Estado: hay que abolirlo… destruirlo si es preciso; sólo así se pueden devolver sus derechos a los individuos. En esta cuestión los anarquistas no hacían demagogia, es decir, no solamente eran filósofos teóricos que proponían un cambio social; los anarquistas eran, ante todo, activistas políticos que pretendían la destrucción del Estado por todos los medios. Por esta razón algunos de ellos se convirtieron en terroristas que mediante atentados sanguinarios pretendían hacer estallar el Estado en mil pedazos (1). 

En esto se diferencian fundamentalmente los marxistas y anarquistas: los marxistas consideran que el Estado es necesario para lograr el propósito final de una sociedad libre, aunque no cualquier Estado, solamente un Estado social, una dictadura del proletariado en el que no existan las clases sociales, en el que todos seamos iguales. Los anarquistas no quieren esperar, no quieren intermediarios, quieren acabar con el Estado de una vez para siempre y comenzar de cero; todos los hombres en igualdad de condiciones: sin privilegios, sin propiedades, sin ventajas de nacimiento ni por ninguna otra razón.


1 España fue el país europeo donde el anarquismo arraigó con más fuerza y tuvo más seguidores. Las asociaciones y sindicatos anarquistas tuvieron un poder y una importancia fundamental para entender la sociedad española de primeros de siglo. También fue uno de los países donde los atentados que trataban de hacer volar el Estado capitalista fueron más numerosos. Tres presidentes de Gobierno fueron asesinados: Antonio Cánovas del Castillo en 1897 por el italiano Michele Angiolillo; José Canalejas, en 1912, por Manuel Pardiñas y Eduardo Dato que en 1921 fue asesinado por tres anarcosindicalistas. El propio rey Alfonso XIII sufrió varios atentados; el más importante se produjo el día de su boda con Victoria Eugenia de Battenberg, en mayo de 1906, cuando una bomba lanzada por Mateo Morral, en plena calle Mayor de Madrid no alcanzó su objetivo, pero provocó varios muertos entre el público asistente (un monolito recuerda en la actualidad dicho atentado). En 1923 Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso dieron muerte al cardenal Soldevila, arzobispo de Zaragoza, y al parecer un año después trataron de matar en París a Alfonso XIII.

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