lunes, 23 de mayo de 2016

La libertad, según Comte-Sponville.


Por Claudia Robles.

Ser libre es hacer lo que uno quiere, pero la obediencia a la ley que nos hemos dado es libertad. La libertad tiene varios sentidos en sí misma:

Libertad de hacer: lo contrario de la esclavitud y se tiene esta libertad cuando nada ni nadie me impide actuar. Esta libertad no es nunca absoluta y raramente nula. Se le llama también libertad en sentido político, ya que la ley es la primera fuerza que limita, limita en el buen sentido. Esta libertad es mayor en un Estado de Derecho que en el estado de naturaleza, pues, como acertadamente afirmaba Locke, “donde no hay ley, tampoco hay libertad”; la ley no permite que los demás intervengan en nuestra libertad. Es la única de la que no podemos cuestionar su precio. Es hacer lo que uno quiere obviamente con unas limitaciones.

Libertad de la voluntad: es el sentido metafísico de la libertad, libertad absoluta. Es uno de los sentidos de la libertad más problemáticos. Elegimos en función de nuestras opiniones, por eso Spinoza escribe “los hombres creen ser libres”. Es verdad que hacemos lo que queremos, pero si pensamos un poco más en esto hacemos lo que está “bien visto” por los demás, realizamos acciones sobre las opiniones de los demás. Al ser yo el sujeto que elige, todas mis elecciones siguen estando determinadas por lo que soy, algo que yo no he elegido ser, por lo que no pueden ser absolutamente libres. Toda voluntad sería libre si “libre, espontáneo y voluntario” son sinónimos. Mi cerebro es el que me determina, pero si yo soy mi cerebro, entonces me estoy determinando a mí mismo. Este hecho prueba que mi libertad no es absoluta, no que no existe. Ser libre es siempre depender de lo que se es, cuando lo que haces viene de tu interior de tu personalidad. No queremos cualquier cosa, queremos lo que queremos y por eso somos libres de quererlo. Otro sentido de la libertad de voluntad sería el libre albedrío o libertad de indiferencia, Conche lo define así: “es la capacidad de determinarse a sí mismo sin estar determinado por nada”. Varios filósofos creían es esta libertad. Lo que yo “hago” no está determinado por lo que “soy”. La libertad solo es posible, según Sartre, si “la existencia precede a la esencia; el hombre es libre porque antes no es nada, porque se convierte en lo que él hace de sí mismo”. Yo soy libre ya que puedo elegir ser como soy o no. Esta elección de sí mismo por sí mismo es una libertad absoluta o no es nada.

Libertad de pensamiento: es un derecho del hombre y una de las exigencias de la democracia. Si el espíritu no tuviese acceso alguno a la verdad, permanecería prisionero de sí mismo: la razón nos distancia de ello, nos libera de nosotros mismos. 

Libertad de espíritu: libertad de razón, es una libre necesidad; la libertad como verdad. La razón es libre y liberadora. Es una necesidad comprendida. Fue la libertad entendida por otros filósofos, como Marx o Freud.

Ser libre es no estar sometido sino a la propia necesidad. Libertad de acción, de voluntad, de pensamiento y de razón. Entre estas cuatro formas de libertad elegiremos las más importante, ¿libremente? Irónicamente nunca lo sabremos. Hay tres que no son casi ni cuestionables: la libertad de acción, de voluntad y de razón; tienen en común que para nosotros sólo existen relativamente. Se trata de comprender cómo podemos llegar a ser libres, no saber si eres completamente libre; no nacemos libres, llegamos a serlo.

La libertad no es solamente un misterio que nos constituye, es también un fin y un ideal.

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