viernes, 20 de mayo de 2016

La dictadura del proletariado.

Ya hemos hablado en este tema del marxismo, una de las teorías políticas más influyentes de los dos últimos siglos; sin embargo, únicamente hemos hecho referencia al papel del Estado como mecanismo opresor. El marxismo es una teoría mucho más amplia. Con las ideas que aquí exponemos completamos (sólo un poco) lo que ya hemos anticipado.

Según Marx el Estado surgido de la revolución francesa (Estado democrático-liberal) aparentemente es un régimen de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, sin embargo esto no es así. El Estado liberal, es un Estado creado por la burguesía que tiene en propiedad los medios de producción y sirve no para defender los derechos de todos los ciudadanos sino, precisamente, para defender únicamente los intereses de la burguesía poseedora de la riqueza.

Según Marx mientras no haya una distribución de la riqueza, la sociedad no podrá ser justa: estará dividida en opresores (los que poseen tal riqueza) y oprimidos (los que carecen de riquezas y dependen de los primeros). ¿Qué problema plantea este sistema? Precisamente que el trabajador asalariado se convierte en un esclavo sin capacidad para la realización personal. Por tanto, mientras los medios de producción (fábricas, tierras, capital...) se encuentre en manos de una parte de la sociedad, y el Estado justifique esta situación, la sociedad será injusta y el hombre incapacitado de ser feliz (alienado). El ser humano (el trabajador) es tomado como una mercancía mas al servicio de los dueños de la riqueza que los utilizan y prescinden de ellos de la misma forma que si fuera una materia prima más.

Precisamente por esta situación insostenible en la que el hombre es explotado por el hombre, Marx cree que la sociedad capitalista carece de futuro y se derrumbará necesariamente tarde o temprano de forma violenta a través de una REVOLUCIÓN. Esto es justo lo que ocurrió en Rusia en 1917 o en Cuba en 1959. 

La consecuencia de la revolución es la instauración de un Estado socialista. ¿En qué consiste el Estado socialista? (que es precisamente lo que más nos interesa en este punto). Marx lo denomina de una forma muy gráfica: en una dictadura del proletariado. Puesto que la injusticia de la sociedad capitalista consistía el desigual reparto de la riqueza, la única forma es que toda la riqueza pertenezca a todos los trabajadores por igual. Para que esto sea real lo que propone Marx es que sea el Estado el que posea todos los bienes económicos (la riqueza, las fábricas, los campos, los edificios... etc) y sea el encargado de administrarlos y distribuirlos. De esta forma, en el Estado socialista no existe la propiedad privada ya que la propiedad pasa a ser colectiva y el Estado se encarga de repartir los recursos de forma justa e igualitaria: el Estado da trabajo, proporciona vivienda, educación, protección sanitaria... todo.

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