viernes, 13 de mayo de 2016

El ultraliberalismo de Nozick.

Robert Nozick (1938-2002) parte de la justificación que hacen Hobbes y Locke del Estado y la autoridad. Imaginando un supuesto Estado de naturaleza previa a la invención del Estado, defiende que cada individuo es libre y tiene, derecho a la propiedad, derecho a defenderse y derecho a castigar a quién atente contra él o contra sus bienes. El Estado surgiría cuando los individuos se ponen de acuerdo sobre el tipo de castigos que se han de aplicar en cada caso y delegan este derecho en un grupo organizado: el Estado.

Por lo tanto, Nozick, como buen liberal, opina que el Estado no debe redistribuir la riqueza, lo que nos lleva una vez más a el problema de la propiedad privada. La crítica que hace este filósofo a esta redistribución se basa en su "teoría de la justicia en la adquisición y transferencia de propiedades", que se basa en dos principios muy simples: 
  • El principio de justicia en la adquisición: Si algo no es de nadie y no perjudico a nadie quedándomelo, entonces puedo hacerlo. 
  • El principio de justicia en la transferencia: Las transferencias de propiedad privada deben ser siempre voluntarias, es decir, que el agente que la realiza debe querer hacerlo, no puede estar obligado. 
De la aplicación de estos principios se deduce, por ejemplo, que cuando el Estado recauda impuestos vulnera el principio de justicia; y por tanto, el de propiedad privada. Si alguien quisiera redistribuir su riqueza, según un liberal, podría hacerlo mediante donaciones, pero el Estado nunca debería obligarnos a hacerlo.

Ahora bien ¿qué es lo que puede hacer el Estado? Pues, únicamente está legitimado para aplicar lo que Nozick llama “mecanismo de compensación”, es decir, el Estado es el encargado de castigar a aquellos individuos que atenten contra la integridad física de los demás o contra sus bienes. Es, por tanto, en palabras del propio Nozick, un “Estado mínimo”. El Estado se convierte así en una institución encargada de administrar los castigos, una especie de gran comisaría de policía, pero no puede, o mas bien no “debe”, ir más allá: no debe regular la economía, ni organizar la educación, ni gestionar un sistema público sanitario, ni regular el trabajo, los salarios, las jornadas laborales, etc. Cualquier acción más allá de castigar a los que transgredan los derechos individuales de las personas se convierte en una acción ilegal que limita la libertad de los ciudadanos.

Por ejemplo, según Nozick el Estado no debería imponer un salario mínimo. Si así lo hiciera estaría limitando la libertad de los individuos. Si un empresario ofrece un trabajo por poco dinero, estaría expuesto a que nadie aceptara ese trabajo; pero si hay gente que trabaja por ese dinero, lo harán libremente considerando que eso vale su trabajo.

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