jueves, 19 de mayo de 2016

El matriarcado.

Por Lucía Rguez.


El matriarcado se refiere a un tipo de sociedad en la cual las mujeres, especialmente las madres, tienen un rol central de liderazgo político, autoridad moral, control de la propiedad y de la custodia de sus hijos. No se tiene evidencia de sociedades en las que existiendo una distribución desigual del poder entre hombres y mujeres, las mujeres tuvieran mayor importancia sobre los varones, al contrario de lo que sucede en el patriarcado, donde los hombres son los que poseen preeminencia respecto de las mujeres. Las sociedades donde las mujeres tienen un lugar distinto al patriarcal son llamadas matrilineales, matrilocales o matrifocales. Estos son algunos ejemplos de este tipo de sociedades:

-Los muosos

Esta es la más conocida, localizados en China, cerca del Tíbet. Es, quizá, el legado de una época en la que era frecuente que los padres murieran en guerras, vivieran como nómadas o fueran monjes budistas. En ausencia de los hombres, las mujeres recogían las cosechas, daban de comer a las familias e imponían las normas. La linealidad se traza a través de la parte femenina de la familia y la propiedad se traspasa a través de la madre. Las mujeres mosuo suelen controlar las decisiones económicas y los hombres toman las decisiones políticas. Los niños son criados en la casa de la madre y toman su apellido. No hay violencia, son comunes el buen trato y la hospitalidad. No existe el matrimonio. Los hombres y las mujeres nunca viven juntos, el hombre se encuentra, por las noches, a solas con su amada. Casi sin excepción, los hombres siguen viviendo, incluso después de ser padres, en casa de su madre, y ayudan a criar a los hijos de sus hermanas.

-Los minangkabau

Los cuatro millones de personas de la etnia minangkabau viven principalmente en el oeste de la isla de Sumatra, Indonesia, y constituyen la mayor sociedad matrilineal conocida en el mundo. Además de la ley tribal que requiere que todos los bienes del clan pasen de madre a hija, los minangkabau creen firmemente que la madre es la persona más importante en la sociedad. Después del matrimonio cada mujer adquiere su propio dormitorio. El marido puede dormir con ella, pero tiene que abandonarlo temprano por la mañana para desayunar en casa de su madre. A los 10 años, los chicos se van de casa de su madre para ir con los hombres y aprender habilidades prácticas. La profunda filosofía de esta sociedad que se basa en la importancia del “ser” más que en el “tener”, una comunidad llena de espiritualidad y amor.

Estos son solo dos ejemplos de sociedades matriarcales, podríamos mencionar más, como los akan o los bribri, pero en todas encontraríamos cosas parecidas. Algo que cabe resaltar en estas sociedades es que, en su mayoría, son pacíficas. Tal vez deberíamos aprender algo de esta manera de organizarse y tomar ejemplo. En el antiguo Egipto demostraron que las mujeres gobernaban mejor que los hombres. Los hombres iniciaron muchas guerras pero las reinas de Egipto organizaban expediciones a los países del sur para curar enfermos, enseñar una cultura y establecer intercambios comerciales. Esto no quiere decir que deban gobernar solo mujeres, pero tal vez haya más lugar en el mundo de la política para ellas, donde no siempre son bien recibidas.

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