miércoles, 18 de mayo de 2016

El liberalismo.

El liberalismo/capitalismo (1) surge a partir de la filosofía política de Locke, que estudiamos en el tema anterior. En el pensamiento de Locke vimos que se defendía que los hombres, por el mero hecho de serlo tenemos ciertos derechos; éstos son: el derecho a la propiedad privada, el derecho a la libertad y el derecho a defendernos. Vimos, además, que según Locke la misión del Estado era la protección de los dos primeros derechos: los individuos renunciaban a defenderse a cambio de contar con la protección del Estado. La sociedad resultante es lo que llamamos sociedad capitalista: una sociedad basada en la idea de que los hombres son libres y cuentan con su trabajo y posesiones para intercambiarlas como quieran. La única limitación que tienen es que no pueden pisotear este mismo derecho que tienen los demás; no pueden esclavizar a los demás, ni robar sus posesiones, ni impedir que hagan lo que quieran con ellas. La garantía para que estos derechos se respeten es el Estado mediante sus mecanismos de control (las leyes, los tribunales, la policía, prisiones, etc). El resultante de todo esto es que los individuos pueden cambiar libremente lo que tienen con los demás de acuerdo con los intereses de cada uno (2). 

De esta forma, si yo tengo vacas que me dan leche y quiero venderla, necesito a alguien que la quiera comprar, y si son muchos los que la quieren comprar, estoy en condiciones de pedir un precio alto, tanto como los demás estén dispuestos a pagarme para conseguir mi producto. Los que quieren comprar leche bien pueden buscar a otro ganadero que se la venda más barata, pero también yo podría hacer pactos con otros ganaderos y así poder pedir precios más altos. Así se desarrollarían las relaciones normales entre los individuos dentro de una sociedad. El Estado aquí tendría poco que decir; no puede venir y decirme a quién le puedo vender mi producto, cuánto debo pedir, cuánto me deben dar etc; soy libre para hacer lo que quiera con mis posesiones. 

Es verdad que la sociedad capitalista parte de una desigualdad: la propiedad privada está desigualmente repartida. Puede ser que yo tenga vacas porque heredé tierras y ganado de mi padre, pero otro puede no tener nada y por tanto nada que conseguir. Sin embargo, para la lógica capitalista esto no es del todo cierto; los individuos siempre cuentan con su trabajo para intercambiarlo: puede que tú no tengas tierras o ganado, pero tienes fuerza y habilidad para cambiarla por un salario. De esta forma, incluso el que no tiene nada puede progresar y construirse una vida plena. Esta es, por tanto, la lógica del capitalismo: cada uno busca su propio interés por todos los medios que están a su alcance. El resultado final es siempre positivo para el conjunto de la sociedad porque, aunque los motivos que nos impulsan a trabajar son egoístas (nuestro propio beneficio), como todos intentamos mejorar, la sociedad entera progresa. Adam Smith acuñó una célebre metáfora: hay una “mano invisible” que armoniza el interés individual y el colectivo y hace que la sociedad entera progrese cuando lo hacen los individuos que la componen. 



1 Este apartado dedicado al liberalismo está titulado “Liberalismo y capitalismo” no con el ánimo de señalar estos dos conceptos como cosas diferentes sino para mostrar, en realidad, que son dos nombres para denominar lo mismo (aunque desde puntos de vista diferentes); mientras que “Liberalismo” es el nombre que suele tener esta teoría en la filosofía política, “capitalismo” es el nombre que se le suele dar desde la filosofía económica. 
2 Lo que se llama habitualmente las leyes del mercado o ley de oferta y demanda.

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