lunes, 9 de mayo de 2016

El liberalismo inglés.

“Hasta agosto de 1914, un caballero inglés respetuoso de la ley podía pasar por la vida y notar, apenas la existencia del Estado, más allá del policía y la oficina de correos. Podía vivir donde quisiera y como quisiera. No tenía un número oficial o etiqueta de identificación. Podía viajar al extranjero, o dejar su país para siempre, sin un pasaporte o permiso oficial. Podía cambiar su dinero por alguna moneda sin restricción o límite. Podía comprar mercancías de cualquier parte del mundo en los mismos términos en los que compraba artículos en su país. Por la misma razón un extranjero podía vivir en este país sin permiso y sin informar a la policía. A diferencia de los países del continente europeo, El Estado no exigía a los ciudadanos que cumplieran con el servicio militar. Un inglés podía enrolarse, si así lo deseaba en el ejército regular, en las fuerzas navales o territoriales. También podía ignorar, si así lo deseaba, las demandas de defensa nacional. Ocasionalmente, acomodados cabezas de familia eran llamados para que prestaran su servicio como jurados. De otra manera colaboraban con el Estado solo aquellos que deseaban hacerlo... Al ciudadano adulto se le dejaba solo.”

A.J. P. Tylor, Historia de Inglaterra.

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