miércoles, 25 de mayo de 2016

El arte, según Comte-Sponville.


Por Raquel Santos-Juanes.

El nido y el canto del pájaro no son arte, no porque no sean bellos, sino porque el arte es un hecho específico del hombre. La belleza es uno de los fines del arte, pero no se reduce a ella. Una obra de arte no es el hermoso resultado de una actividad, ni todo resultado hermoso es una obra de arte. Para hablar de arte es necesaria la humanidad en sí misma porque se pregunta por el mundo y busca la verdad o un sentido, se cuestiona o interpreta, intentando encontrarse en la naturaleza. Los seres de la naturaleza son “simples” pero el hombre se desdobla. Por ello, para el hombre el arte es necesario porque sin él no puede exteriorizar lo que es y encontrar en esto un reflejo de sí mismo. El mundo es el espejo real en el que el hombre se busca y el arte es el reflejo donde se encuentra. Pero entonces, ¿es el arte la imitación? La imitación no puede ser válida para todas las artes ni para el arte en general. No nos importa que los pintores, novelistas o cineastas imiten la realidad si no nos aportan nada nuevo, placentero o emocionante. El arte no se trata de imitar lo bello, sino de celebrarlo cuando está presente y de descubrirlo cuando está ausente. 

De acuerdo con Kant, las bellas artes son las artes de un genio. El genio es a la vez original y ejemplar. Ha de poder servir como modelo de referencia lo que supone que sus obras sin ser ellas una imitación deben poder ser propuestas a la imitación de otros.

El milagro del arte que lo aleja tanto de la ciencia es que los grandes artistas son capaces de combinar soledad y universalidad, subjetividad y objetividad, espontaneidad y disciplina. La historia de la ciencia si no hubieran existido los inventores había sido distinta, sí, pero en lo que se refiere a su contenido sólo se habría desarrollado más lentamente. Sin embargo, si eliminamos a Shakespeare, Miguel Ángel, o Bach el contenido más esencial de arte no sería el mismo. Por eso, en ciencia hablamos de descubrimientos y en arte de creaciones. Las artes generalmente son seis: la pintura, la escultura, la arquitectura, la música, la danza y la literatura. Lo que tienen en común es la subjetividad mediante la cual pueden alcanzar lo universal; también la agradable emoción que nos procuran. La belleza no es lo propio del arte, pero el arte no valdría sin ella. De esta forma, entendemos que algo es bello cuando se reconoce como objeto de satisfacción desinteresada, universal y necesaria. No hay belleza sin placer y ésta es una finalidad suficiente. 

El arte, por otro lado, nos ayuda a amar la verdad, es decir, que necesitamos a los artistas no para embellecer la verdad sino para poner de manifiesto su belleza y para aprender a verla y a alegrarnos de ella. El arte es fundamentalmente la revelación, instauración o establecimiento de una verdad. Sin los artistas, la humanidad no sería lo que es puesto que sería menos verdadera y menos humana.

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