miércoles, 6 de abril de 2016

Tribus.

Suelen ser grupos organizados en poblados que tienen una economía pastoril y practican la agricultura. Carecen de clases sociales y de un gobierno centralizado. Usualmente practican la guerra a pequeña escala, contra otros poblados vecinos.

El jefe del poblado o big man, tiene una autoridad limitada. Es el primero entre iguales. Las tribus son sociedades igualitarias con una baja densidad de población y acceso abierto a los recursos estratégicos, lo que dificulta en extremo la arbitrariedad de las decisiones del big man: si un jefe no actúa sensatamente los demás pueden abandonarle.

Un ejemplo son los yanomamis. Son unas tribus amazónicas que viven al sur de Venezuela y al norte del Brasil. Su población es aproximadamente de 20.000 individuos repartidos en 200 o 250 poblados con una población entre 40 y 250 individuos. El jefe del poblado es un varón que tiene una autoridad restringida. Debe predicar con el ejemplo y ser persuasivo. Así por ejemplo si quiere que la gente limpie el poblado, debe empezar el mismo a limpiar. Ante una disputa ejerce de mediador, pero no tiene poder para imponer castigos. Es el primero en generosidad, el que más trabaja y, por tanto, el que dispone de más alimento y lo puede repartir. Si un grupo no está satisfecho con su jefe siempre se puede ir y fundar un nuevo poblado.

Entre los yanomami no existe el Estado ni ninguna autoridad central, por lo que el saqueo entre los poblados es frecuente. Se mata a los hombres y se secuestra a las mujeres. Además de las guerras internas los yanomamis sufren desde hace años la presión de los mineros y los rancheros de Brasil y Venezuela, que han introducido nuevas enfermedades diezmando la población original. En la actualidad los yanomami son un pueblo en peligro de extinción.

Otro ejemplo de tribus son los papúes de las islas del Pacífico Sur. También son pastoriles y agricultores, en este caso crían cerdos y cultivan boniatos. Los jefes del poblado han sido denominados, por los antropólogos anglosajones, big men. Los big men son generosos y elocuentes y más ricos que el resto de la tribu. Pero su riqueza no proviene de un status especial sino del trabajo duro y de su capacidad para coordinar esfuerzos en las tareas comunes. Además el cargo de big man no es hereditario. El prestigio del big man se fundamenta en los banquetes: si un individuo tiene la suficiente riqueza y capacidad para organizar grandes banquetes donde se consume carne de cerdo preferentemente este es el mejor candidato para líder.


Por comparación, el big man de los papúes tiene más poder que el jefe de aldea de los yanomamis, esto es fundamentalmente porque es más rico, los demás lo reconocen como líder y aceptan sus decisiones como vinculantes.

Otra tribu interesante son los nuer, al sur del Sudan, con 200.000 individuos. Se trata de un grupo que se dedica fundamentalmente al pastoreo de ganado vacuno y a la horticultura. Estamos frente a una sociedad fuertemente patriarcal [1] y por tanto también patrilocal [2] y patrilineal [3]. La patrilinealidad constituye el aspecto más destacado de esta tribu. La tribu esta compuesta de familias, lideradas por el antepasado común vivo más antiguo (varón naturalmente). Los linajes solo tienen en cuenta la línea masculina.

No hay una autoridad central, así pues, el pater familia es la autoridad suprema. El problema acontece cuando el conflicto es extrafamiliar. Entonces las venganzas de sangre suelen ser frecuentes. Cuando existe un conflicto y no hay un antepasado común, la mejor alternativa es acudir al hombre de la piel de leopardo. Su misión es precisamente intermediar entre partes en conflicto, intenta buscar compensaciones para la parte ofendida. Por ejemplo si se produce un asesinato el hombre de la piel de leopardo propone compensar a la familia de la víctima con un número de cabezas de ganado. De todas formas no tiene autoridad alguna; las partes pueden desoírle y enzarzarse en una venganza de sangre.

Por último cabe destacar a los indios de las praderas americanas (sioux, cheyenes, apaches etc). Estas tribus sufren un cambio drástico de su forma de vida con la introducción del caballo que hace posible un nuevo estilo de vida basado fundamentalmente en la caza del bisonte. De repente distintas tribus comparten un mismo espacio, la pradera, y persiguen un mismo objetivo, el bisonte. Los conflictos son irremediables. Aparecen entonces las hermandades pantribales: grupos de varones no relacionados por lazos de parentesco sino más bien de edad. Su objetivo es organizar la caza y la guerra contra tribus rivales. Es lo más parecido a las modernas tribus urbanas: tenían sus atuendos, sus canciones, sus pinturas etc que los distinguían del resto de la tribu. Pronto los líderes de las hermandades alcanzaron un poder considerable: arbitraban disputas, pero también imponían castigos y establecían jerarquías. Estamos en la frontera de una nueva forma de organización política.


[1] Una sociedad patriarcal es aquella en la que el poder lo ostenta el padre de familia 
[2] La patrilocalidad es una forma de organización familiar según la cual la mujer abandona su a su familia en el momento del matrimonio para formar parte de la familia del marido.
[3] La patrilinealidad es una forma de organización de los linajes o estirpes que atiende, exclusivamente, a la relación padre-hijo

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