domingo, 17 de abril de 2016

Psicoanálisis (VI): relaciones entre el ello, el yo y el superyo.

Hay que tener en cuenta que el yo, el ello y el superyó, los tres viviendo dentro de nosotros, quieren cosas diferentes: el ello se comporta como un niño irracional que quiere la satisfacción inmediata de sus deseos; el yo, únicamente desde el principio de realidad trata de mantenernos sanos y salvos y el superyó nos impone toda una serie de prohibiciones y normas inconscientes, muchas veces esclavizándonos. Como estas tres instancias mentales quieren cosas diferentes muchas veces entran en conflicto. ¿Cuándo entran en conflicto? Pues cuando los intereses de uno se enfrentan a los intereses del otro. Muchas veces el ello desea algo que el yo no puede aceptar de ninguna manera pues, a la larga nos traería más problemas. Pero esto no le importa al ello que seguirá pujando para que sus deseos se satisfagan por encima de cualquier cosa. Otras veces el conflicto puede darse cuando el ello tiene deseos que contradicen las normas y prohibiciones alojadas en el superyó, en estos casos nos sentimos culpables de tener estos deseos y podemos llegar a tener repugnancia de nosotros mismos.

Algunos ejemplos prácticos nos ayudarán a entender estas relaciones: Imagínate que tienes hambre y ves un pastel que parece delicioso pero no llevas dinero. El ello entraría en la tienda y cogería el pastel sin pensar en nada más. Pero el yo no lo hace porque obedece al principio de la realidad -te podrían acusar de ladrón- y el superyó no lo acepta -porque la moral aprendida dice que no está bien robar-. En este caso los deseos del ello entran en conflicto tanto con el principio de realidad como con las normas del superyó. Si te quedas sin comer, se origina en ti una sensación de frustración, porque el ello no ha conseguido lo que quería; pero si coges el pastel, nacerá un sentimiento de culpa, porque no has atendido los requerimientos del superyó. Otro ejemplo: imagínate que te gusta un chico o una chica de tu clase pero tú ya estás saliendo con alguien. Tu ello dice que procures conseguir una cita porque sólo está hablando el deseo, pero tu superyó te dice que no está bien porque ya estás saliendo con otra persona. El yo tendrá que buscar el equilibrio en esta situación. 

Por regla general, el yo y el superyó son aliados frente a los deseos descabellados del ello, pero puede ocurrir también que el superyó se enfrente al yo. Supón que te gusta mucho el chocolate pero en tu casa siempre te han explicado que es malo comerlo. Al mismo tiempo, tu yo y tu experiencia te demuestran que comer chocolate en cantidades razonables no es perjudicial. En este caso se producirá un conflicto entre el superyó -la prohibición paterna- y el yo.

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