sábado, 16 de abril de 2016

Peregrino vs turista.

"Las romerías y peregrinaciones en su último trecho con frecuencia se configuran como procesiones. La terminación en sentido estricto solo es posible dentro de una narración. En un mundo desnarrativizado, desritualizado, el final es solamente una ruptura que duele y aturde. Solo en el marco de una narración puede aparecer el final como consumación. El final, si carece de cualquier tipo de apariencia narrativa, es siempre una pérdida absoluta, una privación absoluta. El procesador no conoce ninguna narración, por eso no es capaz de concluir. La peregrinación es un suceso narrativo. Por eso, el camino de peregrinación no es un pasadizo que haya de recorrerse con tanta rapidez como sea posible, es más bien un camino rico en semántica. Estar en camino está cargado de significaciones como penitencia, curación o gratitud. A causa de esta narratividad, la peregrinación no puede acelerarse. Además, el camino de peregrinación es una transición a un allí. Temporalmente, el peregrino está en camino hacia un futuro, en el que se espera una salvación. En este sentido no es un turista. Este se mantiene en el presente, en el aquí y ahora. No está en camino en sentido auténtico. Los caminos no tienen ninguna significatividad, pues no son dignos de verse. Al turista le es extraña la semántica rica, la narratividad del camino. Este pierde todo contar narrativamente y se convierte en un pasaje vacío. Es obsceno este empobrecimiento semántico, la falta de narratividad en el espacio y el tiempo. La negatividad en forma de obstáculo o transición es constitutiva de la tensión narrativa. La coacción de la transparencia deshace todos los límites y umbrales. El espacio se hace transparente cuando es nivelado, alisado y desinteriorizado. El espacio transparente es pobre en semántica. Las significaciones surgen por primera vez a través de umbrales y transiciones, a través de resistencias. También la primera experiencia del espacio en la niñez es una experiencia de umbrales. Umbrales y pasadizos son zonas de misterio, de inseguridad, de transformación, de muerte, de miedo, y también de añoranza, de confianza y de esperanza. Su negatividad constituye la topología de la pasión."

Byung-Chul Han, La sociedad de la transpariencia.



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