lunes, 25 de abril de 2016

Los Estados

Los Estados son unidades políticas autónomas con clases sociales [1] y gobierno basado en la ley. Los primeros Estados aparecen en Mesopotamia, el actual Iraq, en el 5.500 antes de Cristo y poco después en Egipto, India y China. Pocos miles de años mas tarde aparecen Estados también en el nuevo mundo, en México (los aztecas) y Perú (los mayas).

La característica fundamental de los Estados es la estratificación o jerarquización, es decir, los Estados no son sociedades igualitarias sino que, por el contrario, una élite tiene acceso privilegiado a la riqueza y al poder, mientras que la mayor parte de la población se encuentra sometida a la clase dirigente. A diferencia de los jefes o los big men, los reyes o gobernantes de los Estados no tienen la obligación de devolver o redistribuir los bienes que les han sido entregados y su poder sobre el resto de personas, los súbditos, es ilimitado.

Durante miles de años los humanos vivieron en tribus, que mantenían una población estable ¿Qué pasó después? La sobreproducción de alimentos trajo consigo un aumento de la población y este las primeras jefaturas que posteriormente se convertirían en Estados. Los Estados propician nuevas identidades que sustituyen al grupo de filiación: etnia, partido, ocupación, etc. Es decir, es preciso romper el esquema familiar para constituir un Estado sobre nuevas bases: las clases sociales.

Otras características de los Estados son: 

a) Territorialidad y control de la población. Los Estados realizan censos y trazan fronteras precisas que delimitan un Estado de otro. No surge algo así como “el Estado”, sino que surgen una pluralidad de Estados que compiten entre sí por el dominio sobre todo tipo de recursos naturales por lo que el trazado de las fronteras siempre ha sido un asunto polémico en las relaciones interestatales. Por otro lado, los reyes o gobernantes necesitan saber quién y cuantos controlan por lo que hacen censos de la población y reservan funcionarios para este tipo de trabajo. 

b) Magistratura. Todos los Estados tienen un código de leyes y por lo tanto, precisan de un sistema jurídico que garantice su correcta aplicación. Los jueces son imprescindibles, no así que el código penal tenga una plasmación escrita, la tradición oral puede ser portadora de sabiduría legal. En el momento que existe la ley queda constituido el delito, que sería una violación del código penal. Una característica de los Estados es la intervención en los asuntos familiares. En las jefaturas las familias eran autónomas y soberanas, el padre de familia imponía su ley y nadie podía inmiscuirse en sus decisiones. En los Estados, las cuestiones familiares pueden ser juzgadas en un tribunal público.

c) Coerción. La policía y el ejército son las fuerzas de coerción de las que se sirve el Estado para imponer la ley. Además, la organización militar ayuda a someter a vecinos no estatales y hace que esta forma de organización política se expanda. Por otra parte, disminuyen las venganzas de sangre que son habituales entre los yanomami y los nuer. También, al promover la paz social, los Estados fomentan la producción de bienes.

d) Sistemas fiscales. Los Estados necesitan mantener a gobernantes, burócratas, jueces, personal militar, etc. Por ello necesitan de un sistema fiscal que recaude bienes de consumo. Por comparación con las jefaturas, la generosidad y la redistribución de los bienes disminuyen drásticamente. Lo que recauda el Estado es considerablemente más de lo que reparte. En las sociedades no estatales, la solidaridad se ejerce fundamentalmente en el ámbito familiar. En los Estados, se exige que las personas entreguen parte de sus bienes para sustentar a unas élites. El Estado no trae mas libertad ni mas ocio al común de los mortales, que suele trabajar mas duro que la gente de las sociedades no estatales. El ciudadano puede ser requerido para construir obras públicas monumentales. Algunos de estos proyectos, como los pantanos y sistemas de irrigación, pueden ser económicamente necesarios. Sin embargo, el pueblo también construye templos, palacios y tumbas para las élites. La arqueología nos muestra que los templos abundaban en los primeros Estados. Los gobernantes utilizaban la religión para consolidar su poder político. Las élites de los Estados arcaicos se reconocen por el consumo de bienes suntuarios (joyería, alimentos y bebidas exóticas, vestidos elegantes, etc), la dieta de los campesinos se ve mermada a medida que se esfuerzan en cumplir las demandas del gobierno. La plebe perece en guerras territoriales que tienen poca relevancia para sus propias necesidades.


[1] Marx define a las clases sociales como un conjunto de personas con los mismos intereses económicos como consecuencia de relacionarse del mismo modo con los medios de producción. En la sociedad capitalista las dos más importantes son la burguesía y el proletariado; en las sociedades arcaicas las clases más importantes eran la de los aristócratas y los plebeyos o campesinos, aunque también tenían un papel importante los sacerdotes, los comerciantes, los esclavos etc. 

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