sábado, 23 de abril de 2016

Leonardo Da Vinci

Por Elena Magdalena.

Nació en Vinci en 1452 y murió en Amboise en 1519. Su genio polifacético le convirtió en el modelo perfecto del hombre del Renacimiento. Su curiosidad insaciable y su aguda capacidad de observación le llevaron a interesarse por todas las ramas del saber: la aerodinámica, la hidráulica, la anatomía, la botánica, las matemáticas, la pintura, la escultura y la arquitectura, entre otros; y por todos los aspectos de la vida. Sus investigaciones científicas fueron la mayoría olvidadas y minusvaloradas por sus contemporáneos; su producción pictórica, en cambio, fue de inmediato reconocida como la de un gran maestro. Se formó como artista en Florencia, pero gran parte de su carrera se desarrolló en otras ciudades italianas como Milán o Roma (donde trabajó para Julio de Médicis).

Estaba interesado por todas las ramas del saber y por todos los aspectos de la vida; según su criterio no debía existir separación entre el arte y la ciencia.

En el plano artístico, Leonardo conforma, junto con Miguel Ángel y Rafael, la triada de los grandes maestros del Cinquecento. De su obra como escultor y arquitecto sólo quedan indicios en sus notas y bocetos personales; es su obra pictórica la que le ha hecho destacar como un personaje cumbre en la historia del arte. Entre sus cuadros se encuentran: La Anunciación, La Virgen de las Rocas, La Virgen y Santa Ana… El más destacable es La Mona Lisa. En sus pinturas introdujo la técnica del “sfumato”, que consistía en difuminar los perfiles envolviendo las figuras en una especie de neblina característica; concebía el arte pictórico como «imitación de la naturaleza».


También se dedicó a otras artes: la música (destacó tocando la lira) y la literatura. Además dirigió investigaciones hacia temas como la anatomía humana, la zoología, la geología, la astronomía, la física o la ingeniería.

En la ingeniería fue donde más demostró su talento, ya que Leonardo concibió gran cantidad de máquinas que no dio a conocer entre sus contemporáneos y que la técnica ha acabado por convertir en realidad siglos más tarde: aparatos de navegación (como un submarino, una campana de buceo y un salvavidas), máquinas voladoras (como el paracaídas, una especie de helicóptero y unas alas inspiradas en las de las aves para hacer volar a un hombre), máquinas de guerra (como un puente portátil y un anticipo del carro de combate del siglo XX), obras de ingeniería civil (como canalizaciones de agua o casas prefabricadas), herramientas y maquinaria de tipo industrial (como una hiladora, una laminadora, una draga o una cortadora de tornillos), fortificaciones, etcétera.



El problema fue que inventaba tal cantidad de objetivos diferentes que apenas ejerció influencia sobre la marcha de los distintos campos que tocó. Muchos de los proyectos que emprendió quedaron inacabados cuando otros nuevos atrajeron su interés; y, en cuanto a los inventos, solo concebía ideas útiles, pero no se esforzó en crear modelos viables que pudieran funcionar, por lo que la mayoría de sus investigaciones fueron especulaciones teóricas sin consecuencias prácticas. En ellas se concentró a partir de 1516 cuando sus manos se vieron afectadas por una parálisis.

A medida que el conocimiento se ha ido ampliando y diversificándose, este tipo de situaciones de personas con una visión tan amplia y generalista del mundo, de la ciencia y de las artes, es cada vez más complejo. Sí que existen grandes divulgadores con una visión amplia, pero no son personas que realmente avancen en múltiples campos, simplemente son observadores curiosos e interesados con una gran capacidad de comunicación.

Bibliografía

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