miércoles, 6 de abril de 2016

Las bandas.

Las bandas son grupos nómadas no estables formados por familias. Decimos que son no estables porque su composición puede variar de un año a otro. Distintas bandas están emparentadas entre sí y se dedican al forrajeo (caza y recolección). Son grupos igualitarios, tienen un líder o cabecilla pero este se limita a dar consejos, toma decisiones en beneficio del grupo, pero no tiene los medios para imponerlas. Además las bandas carecen de leyes, la única autoridad es la del cabeza de familia que toma todas las decisiones en el seno del grupo familiar, aunque el cabecilla de la banda puede realizar una labor mediadora entre distintas familias.

Un ejemplo de bandas son los esquimales o inuits. Viven en el norte de Canadá y la franja ártica y su población es aproximadamente de unos 20.000 individuos. Los hombres se dedican a la caza y a la pesca mientras que las mujeres, que en otros climas más cálidos se dedican a la recolección, permanecen más inactivas porque la dureza del medio impide el brote de frutas y hortalizas. Como consecuencia de los continuos viajes por tierra y por mar, la vida de los varones es más dura y menos varones que mujeres llegan a la edad adulta. Para compensar los inuit practican el infanticidio femenino. A pesar de ello, continua habiendo más mujeres que hombres y no es extraño que un hombre tenga dos o tres mujeres. La capacidad para tener más de una mujer es señal de prestigio y prosperidad, pero también es la causa de conflictos.

Los conflictos más habituales entre los inuit son generados por casos de adulterio. El varón afrentado tiene dos salidas: o bien mata al ofensor con lo cual la familia de éste intentaría tomarse también la justicia por su mano entrando en una espiral de venganzas, o bien reta al ofensor a una batalla de canciones. En un entorno público, los rivales se enzarzan en cánticos insultantes y el auditorio da por ganador al más mordaz.

Si la vida de las niñas inuit no vale demasiado, lo mismo cabe decir de los ancianos y enfermos. A menudo son abandonados por sus propias familias por resultar una carga. Otras veces son ellos quienes reclaman de sus hijos que los eliminen cuando ya no resulten útiles.

Es el precio que hay que pagar por una sociedad sin guerras. Porque por otra parte entre los inuit no existe la noción de propiedad privada, ni siquiera un sentido de la territorialidad, cualquiera puede pescar o cazar donde se le antoje. Los únicos objetos privados son los utensilios personales y aún estos suelen ser dejados o prestados con facilidad. Cuando alguien pide algo suele serle dado.


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