viernes, 29 de abril de 2016

La revolución del Siglo XXI.

Por María Hernández.

En la película Ex-machina, se plantea un experimento; Caleb, un joven programador, gana un concurso y el premio consiste en conocer al creador de la famosa empresa BlueBook, lo cual se traduce en una gran oportunidad laboral para Caleb. Una vez llega a su casa, Nathan (el director de BlueBook) le explica el porqué de su visita, ha construido un androide y el deberá determinar si el robot posee consciencia capaz de desarrollar sentimientos. 

Esto nos lleva a pensar entonces que nos encontraríamos con un ser inteligente que traspasa la barrera de la lógica binaria, si puede racionalizar entonces ¿Podría sentir? ¿Dónde se encuentra el límite que determina que es una máquina y no un humano cableado? ¿Qué nos define como seres humanos?

Hay diferentes teorías sobre cuando una máquina podría considerarse un humano. Alan Turin (1950) consideraba que una máquina podría llegar a “pensar” cuando consiguiese imitar un comportamiento similar o indistinguible del ser humano, si la inteligencia artificial lograse engañar a la gente durante un diálogo habría pasado la prueba.

En 1980 se postula una teoría alternativa John Searle rebate el Test Turing formulando la habitación china, un experimento que tira por tierra la teoría de que los robots puedan llegar a pensar o a tener consciencia. Imaginemos que tenemos una persona que habla chino, una que no sabe nada de chino y por último una máquina capaz de detectar cualquier idioma. Dicha máquina podría pasar el Test Turing ya que ha logrado engañar al hablante nativo. Por otro lado la persona que no habla chino dispone de unos manuales con los que es capaz de contestar correctamente a la respuesta. Searle se plantea como la persona ha podido contestar correctamente, acaso se puede considerar a la persona y a los manuales como un sistema que entiende chino. O esta suposición es correcta o bien el Test Turing no puede ser una prueba suficiente de inteligencia.

Últimamente con el avance de las nuevas tecnologías la inteligencia artificial ha conquistado territorios exclusivos del ser humano; la intuición, la capacidad abstracta… lejos queda ya el “DEEP BLUE” cuando tumbo a Kasparov con el título “la máquina vence al hombre”, recientemente se superó el último reducto, “el milenario Go”, de la capacidad intelectual humana.

Las redes neuronales de silicio antes en décadas y ahora en años conquistan cualidades del ser humano antes inimaginables. ¿El siguiente paso serán las emociones? ¿Será posible crear un robot que responda a estímulos emocionales? ¿Lo podremos calificar como humanoide, como ya predijo el director Ridley Scott en Blade Runner hace años?

Sin duda ese momento esta al llegar pero mi preocupación reside en si eso mejorará nuestra sociedad.


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