miércoles, 9 de marzo de 2016

Kant (XII): la Dialéctica trascendental; la metafísica.

Como actividad de síntesis, la actividad de la razón está justificada. Sin embargo ocurre que esta actividad de ir a principios de explicación cada vez más generales, que abarquen más fenómenos hace que la razón traspase sus propios límites. ¿Cuáles son estos límites? La sensibilidad, es decir, los fenómenos. Por ello, la razón tiende a explicar los fenómenos con teorías metafísicas que den una explicación global a todas las cosas. 

En su búsqueda de principios cada vez más generales, la razón no se da por satisfecha hasta que encuentra LO INCONDICIONADO (1): aquella idea que no depende de ninguna otra y sirve para explicar el conjunto de los fenómenos (que serían, por tanto, condicionados). La razón reúne todos los fenómenos y los explica mediante tres ideas: mediante el ALMA o substancia pensante, unifica y reúne todos los fenómenos psíquicos o internos (soy YO el que está triste, duda, teme...); mediante la idea de MUNDO la razón trata de unificar todos los fenómenos externos, referidos a un supuesto mundo y mediante la idea de DIOS, la razón trata de unificar todos los fenómenos tanto los resultantes de la percepción externa como los resultantes de la percepción interna. 

Llegar a estas ideas es algo que la razón no puede evitar por su propia naturaleza, el problema está en el paso siguiente que es aplicar una categoría, la categoría de substancia a estas tres ideas, a las que Kant llama “IDEAS TRASCENDENTALES”, y suponer que Dios, el alma o el mundo nouménico son auténticas realidades perfectamente cognoscibles. Sabemos que aplicar categorías a otra cosa que no sea un FENÓMENO, constituye un uso ilegítimo de las categorías. Afirma Kant que “pensar puedo pensar cualquier cosa que no encierre contradicción”. Si el fenómeno es lo que se aparece y noúmeno la cosa en sí, el noúmeno puede ser pensado pero no conocido. La Dialéctica Trascendental se ocupa de aquellas cosas que pueden ser pensadas pero no conocidas.

Estas ideas no nos proporcionan conocimiento objetivo alguno; eso sí, expresan como ninguna idea el ideal cognoscitivo de nuestra razón: ir cada vez a síntesis mayores a explicaciones más generales (2) La función de estas tres ideas trascendentales es, por tanto, meramente regulativa (3), permiten dar unidad a los diversos conocimientos y orientar la actividad investigadora. Cuando se pretende -y es lo que hace la metafísica- que esta tendencia natural de la Razón a ir de lo condicionado a lo incondicionado, puede conducirnos a la adquisición de verdades metafísicas, se cae en los errores propios de la psicología racional, de la cosmología racional y de la teología natural. Kant lleva a cabo una crítica de estos errores.

A) Crítica de la psicología racional (crítica que apunta a la definición que Descartes hace del alma como res cogitans): Según el orden de las categorías, el ALMA o YO posee cuatro propiedades: es una sustancia, es simple, es idéntica y está en relación con otros objetos del espacio. Es indudable que pensamos el yo como sujeto primero o substancia, como simple, idéntico y distinto del cuerpo. Pero estos pensamientos no pueden convertirse en conocimientos, porque falta la intuición que les proporcione un objeto. Al convertirlos en conocimientos se cae en paralogismos4al utilizar un mismo término, “YO” en dos sentidos diferentes: como fenómeno y como noúmeno.

B) Crítica de la cosmología racional: La razón incurre necesariamente en antinomias (contradicciones insolubles) cuando intenta determinar a priori lo que es el MUNDO considerado como cosa en sí. Una antinomia es una contradicción entre dos proposiciones: la tesis y la antítesis, ambas demostradas por argumentos igualmente probativos. Kant menciona cuatro antinomias: la primera referida a la infinitud o finitud del mundo en el espacio y el tiempo; la segunda a la existencia o no de elementos simples; la tercera a la afirmación de la libertad o del determinismo natural; la cuarta a la existencia o inexistencia de un ser necesario.

C) Crítica de la teología natural: Kant considera falaces todas las demostraciones a favor de la existencia de DIOS y las agrupa en tres tipos de argumentación: el argumento ontológico, el cosmológico y el físico-teológico. 
  • Del argumento ontológico (tal como fue formulado por Descartes) señala, Kant, que la existencia es una categoría formal sólo aplicable a intuiciones sensibles. La existencia no es ningún predicado real de las cosas, no es ninguna perfección, no aumenta o disminuye para nada el concepto de una cosa («Cien táleros reales no poseen en absoluto mayor contenido que cien táleros posibles»). Sería contradictorio afirmar a Dios y negar aquellos predicados que necesariamente le pertenecen, pero no lo es negar al sujeto (Dios) con todos sus predicados («Es contradictorio poner un triángulo y suprimir sus tres ángulos. Pero no lo es el suprimir el triángulo y sus tres ángulos a la vez»). No hay contradicción en negar la existencia de un ser absolutamente necesario, pues al hacerlo suprimimos la cosa misma con todos sus predicados. Así, fuera del campo de la experiencia, no podemos afirmar que una existencia sea imposible, pero tampoco podemos justificarla de ningún modo. 
  • Respecto a la prueba cosmológica: esta consiste en afirmar la necesidad de una Primera Causa del mundo, puesto que una serie infinita de causas intermedias, y por lo mismo contingentes, no explicaría el efecto: nuestra propia existencia y la existencia del mundo. Kant replica que el paso de la serie de causas intermedias a una causa primera es ilegítimo, ya que se hace un uso trascendente del principio de causalidad (que sólo tiene valor referido al mundo sensible, para enlazar un fenómeno con otro). Yo puedo afirmar que la causa del calor es el fuego, pero no puedo afirmar que la causa del mundo es Dios; en el primer caso estoy haciendo un uso legítimo de las categorías, mientras que en el segundo estoy aplicando la categoría de causalidad a algo que está más allá de toda experiencia posible. 
  • El argumento físico-teológico, que Kant tiene en mayor estima que los otros dos, se apoya en el orden del mundo y se remonta a una causa inteligente y libre. El argumento sostiene que así como la presencia de la obra indica la existencia de un artesano, de la misma forma, la presencia del orden y la armonía en la naturaleza indica la existencia de un Creador. Este argumento presupone que el universo entero es como un artefacto, una obra humana, pero esta es una analogía engañosa, pues se trata de cosas muy distintas, como ya había destacado David Hume. Además lo único que probaría el argumento sería la existencia de un ordenador o arquitecto del mundo, no de su creador. Por otro lado, tanto esta prueba como la anterior dependen en último término del argumento ontológico: es este argumento el que permite la identificación de la causa primera con Dios. 

1 “lo incondicionado” designaría a la razón última de todas las cosas. Los metafísicos serían como los niños pequeños que siempre preguntan el por qué de las cosas y nunca se dan por satisfechos con una respuesta parcial. 
2 A principios del siglo XX, surge en Europa una corriente filosófica denominada positivismo lógico, que persigue el objetivo de elaborar una teoría unificada de la ciencia que fuese capaz de explicar todos los fenómenos. 
3 Según Kant las ideas de la razón pura no constituyen parte del conocimiento humano, sencillamente porque están más allá de cuanto puede ser conocido. Sin embargo tienen una función: regular, es decir, dirigir la razón humana; debemos proceder como si estas metas, estas ideas fueran alcanzables. 
4 razonamientos no válidos.

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