lunes, 7 de marzo de 2016

Kant (X): los juicios de la física.

Ya podemos responder a la pregunta ¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en la física? 

En el caso de la física, al contrario que con las matemáticas, lo chocante no es el carácter sintético de sus juicios (admitido por todos los científicos y filósofos), sino su carácter a priori. Si la física es la ciencia que estudia la Naturaleza, como Kant admite ¿Cómo es posible que sus juicios sean a priori, esto es independientes de la experiencia? La clave está en recordar, contra la costumbre y el “sentido común”, que la Naturaleza no es el noúmeno, “lo que esta fuera”, la cosa en sí, pues entonces sería incognoscible, sino que la naturaleza es el conjunto de fenómenos subordinados a la actividad cognoscitiva del sujeto. Es decir, que la leyes de la naturaleza no están ahí fuera, esperando ser descubiertas, sino que son leyes, condiciones que el sujeto impone a los fenómenos y gracias a las cuales podemos introducir orden y regularidad en el conjunto de intuiciones, que de lo contrario serían caóticas, no obedecerían a criterio alguno. Comenta Kant en el Prólogo a la C.R.P. que la actitud del científico no debe parecerse a la de un notario que espera que su cliente le informe de aquello que considera pertinente, sino, más bien a la de un policía sin escrúpulos que utiliza todos los medios a su alcance para obtener una confesión. Así la razón determina sus principios, de manera a priori, y “obliga” a los fenómenos a comportarse conforme a ellos. 

Tomemos por ejemplo uno de los principios fundamentales de la física, el principio de causalidad. El principio de causalidad dice básicamente que todo fenómeno tiene una causa. Evidentemente es un juicio sintético ya que en el sujeto, “fenómeno” no incluye el predicado de “tener una causa”. Pero es un juicio a priori y universalmente válido ¿por qué? Pues precisamente porque el concepto de “causa” no es un concepto que provenga de los sentidos sino que es un concepto puro a priori del entendimiento. Como tal es uno de los conceptos que permite “pensar” los fenómenos y por tanto es aplicable a todos los fenómenos, a cualquier hecho que yo pueda conocer a través de mis sentidos. 

Recordemos la tesis básica del giro copernicano: es el objeto el que debe acomodarse al sujeto y no viceversa. Los fenómenos sólo pueden ser conocidos en el entendimiento y las categorías se aplican a todos los fenómenos, son, sus condiciones de “pensabilidad”. Por tanto yo puedo afirmar, sin riesgo a equivocarme, que todo fenómeno tiene una causa de forma universal y sin necesidad de comprobación empírica. 

En relación a este tema, Kant apreciaba el análisis que sobre la causalidad había realizado Hume, pero sus conclusiones eran erróneas, según Kant, porque Hume había dado por supuesto que “causa” era un concepto empírico, pero “causa” es una categoría o concepto puro del entendimiento. Por ello, el principio de causalidad tiene un valor a priori. 

En general podemos afirmar, siguiendo a Kant, que son las formas puras del entendimiento o categorías las que hacen posible los juicios sintéticos a priori en la física (1).

1 Desde la perspectiva kantiana, la física es una ciencia modélica pues junta el trabajo del sujeto, la actividad a priori del entendimiento, con la experiencia, que fija un límite que no puede ser rebasado

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