martes, 15 de marzo de 2016

El materialismo histórico (II): la lucha de clases.

Como hemos señalado, cada sociedad se caracteriza por un modo de producción (1) que se sustenta sobre una estructura económica (2): el esclavismo, el feudalismo o el capitalismo, y que todo lo demás (religión, política, derecho, filosofía... etc.) no hace sino justificar este estado de cosas haciendo que cada uno (sea oprimido u opresor) acepte su posición dentro del sistema; pero, siendo esto así, ¿cómo es posible que se produzca el cambio histórico? ¿Cómo es posible que se pasara de una sociedad esclavista a una feudal y de ésta, aún más, a una sociedad capitalista?

Marx entiende la historia como un proceso progresivo de maduración de las estructuras económicas de la sociedad. El esclavismo desembocaría en el feudalismo y éste a su vez en el capitalismo y por último vendría el sistema económico más justo de todos, el comunismo. Hasta la llegada del comunismo, ningún sistema económico es justo ya que en todos ellos una gran masa de hombres está oprimida bajo una pequeña minoría de opresores. Por tanto, toda la historia hasta la llegada del comunismo, puede comprenderse como una lucha feroz entre clases sociales (3): los opresores y los oprimidos: “la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases” (Manifiesto comunista). Opresores y oprimidos: esta es para Marx la esencia de la historia humana en su totalidad.

En cada momento de la historia han existido siempre dos clases antagónicas, dos clases luchando. En un principio está claro que la clase opresora tiene todas las de ganar pues controla todo el poder del estado, no sólo el poder físico, a través de la policía y el ejercito, sino también el poder ideológico a través de la Iglesia, la escuela, la moral etc. 

Pero ocurre que en un momento determinado de la historia, las relaciones de producción dejan de servir para mantener la estabilidad de una sociedad determinada, esta ha agotado su etapa histórica. Las fuerzas productivas (4) se han desarrollado hasta tal extremo que propician el enfrentamiento de los distintos intereses representados por las clases sociales. Acontece un proceso revolucionario, una lucha de clases, cuyo resultado propiciará la instauración de nuevas relaciones de producción y, de este modo, la hegemonía de una nueva clase social que, a partir de entonces, ostentará los privilegios sociales, políticos e ideológicos en el nuevo modo de producción. 

Ahora bien ¿cómo sucede esto? 

Atención: en cada época de la historia, la clase de los opresores, para desarrollarse, crea y alimenta la clase que un día acabará con ellos. Para entender esto podemos explicar cómo llegamos a la sociedad burguesa-capitalista:

La clase burguesa-capitalista surgió en el seno de la sociedad feudal, alimentada por los propios nobles feudales (que ingenuos, no sabían que un día acabarían con ellos). Los burgueses aparecieron, en principio como una subclase dentro de los “siervos de la gleba”; eran campesinos que agobiados por las difíciles condiciones de vida impuestas por la nobleza en el campo, viajaron a las ciudades (de ahí el nombre de burgueses) y se organizaron en torno a pequeños talleres corporativos para ganarse la vida. 

Más tarde debido al descubrimiento de América y el establecimiento de las colonias se incrementó de manera notable el comercio y los pequeños talleres corporativos no fueron suficientes para cubrir la demanda. En este momento la clase media industrial suplantó los talleres gremiales: en lugar de ser un grupo de artesanos cooperando para la mejora del trabajo, un propietario invertía su capital, contrataba trabajadores y así ampliaba su taller todo lo que fuera necesario para incrementar su producción y poder cubrir la demanda. Ya había nacido la clase de los patronos y la clase de los trabajadores asalariados (que nunca antes había existido). 

Entonces fue cuando la burguesía, que tenía todo el poder económico, emprendió la revolución para acabar con los privilegios de los nobles. Esta revolución fue la revolución francesa y su ideología las ideas ilustradas y el liberalismo, que buscaba la igualación de todos los hombres pero con el único y verdadero propósito económico de crear una “libre competencia” que le diera todo el poder a los capitalistas para hacer y deshacer. Así, la nobleza, clase de los opresores, pereció bajo una clase surgida de los oprimidos: los burgueses.

¿Cómo surgió el proletariado?

En una vuelta de tuerca más, la aparición de la máquina de vapor hizo que los talleres pudieran remplazarse por grandes fábricas y los burgueses (nacidos de los antiguos maestros artesanos) se convirtieron en grandes millonarios industriales (ya que sólo los muy ricos tenían capital suficiente como para construir una fábrica). Las nuevas máquinas industriales redujeron a nada las pequeñas propiedades de los trabajadores con las que se ganaban la vida: las ruecas los telares… etc. Estos trabajadores se vieron obligados a abandonar su trabajo y su medio de sustento y trabajar a cambio de un salario. A su vez, se exigía una gran cantidad de hombres trabajando en las fábricas; por esta razón, en el siglo XIX se produjo una gran marea humana de migración de las zonas rurales a la ciudad, en busca de mejores condiciones de vida; los campesinos abandonaban sus tierras, sus únicas pertenencias para emigrar en búsqueda del trabajo en las ciudades. De esta forma nace la clase de los trabajadores proletarios, la clase de los trabajadores que no tienen nada y se ven obligados a vender la fuerza de su trabajo como si fuera una mercancía. Pero el desarrollo del capitalismo hace que los desposeídos sean cada vez más y mejor organizados al propiciar el sistema industrial grandes fábricas donde se agrupan multitud de proletarios que cada vez tienen menos que perder, pues sus condiciones de vida tienden a depauperarse progresivamente (5). 

De esta forma, la sociedad surgida de la revolución francesa se estructura en torno a dos clases sociales: la clase de los capitalistas, aquellos que poseen en propiedad los medios de producción, y la clase de los proletarios, aquellos que no tienen nada y se ven obligados a vender su trabajo a cambio de subsistencia (alienándose, impidiendo su realización y su felicidad). Por la ley de la dialéctica igual que durante la época feudal la burguesía era la contradicción interna de la sociedad y acabaría por destruirla, en la época moderna, el proletariado es la contradicción interna de la sociedad y acabará por destruir el capitalismo e instaurará un régimen económico distinto (el comunismo). 

1 El modo de producción designa a la totalidad social, es decir, tanto la estructura económica como la superestructura ideológica. El modo de producción es la forma históricamente condicionada de obtener los medios de subsistencia y producir la vida humana. 
2 La estructura económica comprende la relaciones de producción y las fuerza productivas 
3 Los hombres no participan en las relaciones de producción como individuos aislados sino que su función está determinada por el lugar que ocupan en la cadena productiva. Los tradicionales modos de producción han dividido a los hombres en dos clases sociales: la de los opresores y la de lo oprimidos. No es posible comprender nada de la historia o de la sociedad actual si no partimos de esta división fundamental. 
4 Es la capacidad productiva ( fuerza de trabajo, formación técnica, instrumentos, medios de producción, etc) de que dispone una sociedad, en un momento histórico concreto, para resolver las necesidades de la producción. 
5 Marx pensaba que las condiciones de vida del proletariado no podían mejorar en el seno del sistema capitalista porque este está basado en la necesidad de acumular cada vez mayores beneficios y esto sólo es posible disminuyendo el salario de los trabajadores. Marx pensaba que esta era una tendencia inevitable del sistema capitalista que denominó con el nombre de “ley de hierro de los salarios”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...