miércoles, 16 de marzo de 2016

Dios, según Comte-Sponville.

Por Paula Albuerne.

No sabemos si Dios existe, por eso se plantea la cuestión de si hemos de creer en él o no. Pero el saber es limitado: porque siempre se son escapa lo fundamental. Ignoramos tanto las primeras causas como los fines últimos. Tampoco lo sabemos, ni siquiera sabemos si hay un fin. Pero si bien es verdad que de la nada no nace nada, la mera existencia de algo parece implicar que siempre ha habido algo: un ser eterno, increado, tal vez creador, y es a esto a lo que algunos llaman Dios.

Dios está fuera del mundo, todo procede de él, todo está en él, y todo tiende a él. Dios es el Ser absoluto sin el cual nada relativo podría existir. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios. Pero esto no eliminara la pregunta por la existencia de Dios, lo cual es muy cierto. Pero Dios sería ese ser que responde a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí mismo. ¿Existe Dios? Existe por definición

Podemos apoyarnos en diferentes pruebas para su existencia.

- PRUEBA ONTOLÓGICA. Dios es el ser supremo, el ser perfecto. Infinito. Pensar en Dios, es pensarlo como existente. De la esencia de Dios no puede separarse su existencia, no se puede separase de él y por eso existe necesariamente.

No basta con definir a Dios para demostrar su existencia.

- PRUEBA COSMOLOGICA. Esta prueba demuestra que ningún hecho puede ser verdad o existir sin que haya una razón suficiente de por qué es así y no de otro modo. Todo lo que exista ha de poder explicarse. El mundo existe, pero no puede dar cuenta de sí mismo. Así pues es necesario suponer que tiene una causa, así a su vez esta causa debería ser explicada por otra, y así hasta el infinito, de tal forma que la serie de causas seria inexplicable. 

- PRUEBA FÍSICO-TEOLÓGICA. El mundo respondería demasiado a un orden, a una armonía, a una finalidad, como para poder explicarlo sin suponer como su origen una inteligencia benévola y organizadora. Este argumento ha perdido buena parte de su evidencia. La armonía se rompe y lo que queda de ella se explica cada vez mejor por las leyes de la naturaleza, el azar… La naturaleza es cruel, injusta… ¿Cómo podría verse en ella la mano de Dios? Es lo que se denomina el problema del mal. 

Estas tres pruebas son las pruebas tradicionales de la existencia de Dios. Así como es necesario reconocer que estas pruebas no concluyen nada, como demostraron Kant y Rousseau, aunque esto no les impidió que creyeran en Dios, de hecho cuanto menos se podía demostrar la evidencia, más creyeron en Dios. Lo que todas están pruebas tienen en común es que demuestran a la vez demasiado y demasiado poco. 

Creer en Dios supone conocerlo al menos un poco, lo que solamente es posible a través de la razón, la revelación o de la gracia. Dios es el ser cuya existencia hay que suponer para escapar de la desesperación, es la esperanza. ¿Cuál es nuestra esperanza? Que el amor sea más fuerte que la muerte… y únicamente esto sería verdaderamente Dios. Dios es amor y objeto de amor, su descripción es interminable porque lo que hay que describir es inexplicable. Pero lo que si dice claramente es que el amor divino no es una propiedad de Dios, es Dios mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...