martes, 8 de marzo de 2016

Defensa de la inducción.

Los principales defensores del método inductivo han sido F. Bacon (siglo XVII), Stuart Mill (siglo XIX) y Rudolf Carnap (siglo XX). Todos ellos coinciden en afirmar que “si en una amplia variedad de condiciones se observa una gran cantidad de A y si todos los A observables poseen sin excepción la propiedad B, entonces todos los A tienen la propiedad B”. 

Rudolf Carnap
El método inductivo permite al científico partir de la experiencia concreta y conectar la teoría con la realidad empírica. El conocimiento se constituye partiendo de experiencias y observaciones concretas y progresando hacia enunciados cada vez más generales. Por ejemplo: dada una barra de metal del material X, si se calienta, esta se dilata; dada una barra de metal del material Y, si se calienta, esta se dilata; igual ocurre con los materiales, Z, P, G, etc.; así pues, toda barra de metal expuesta al calor se dilatará. Según los inductivistas debemos justificar la inducción, aun la incompleta, pues de lo contrario ¿cómo asegurar la verdad de los enunciados generales?, sólo hay un camino; mediante la inducción partiendo de experiencias concretas.

Ahora bien, el paso que damos desde los enunciados singulares hasta los generales ha de ser cuidadoso. Es preciso cumplir una serie de condiciones para que la inducción sea válida: 

1.- El número de enunciados singulares que constituye la base de las generalizaciones ha de ser elevado.
2.- Las observaciones deben repetirse en una amplia variedad de condiciones.
3.- Ningún enunciado observacional aceptado debe entrar en contradicción con el enunciado general que se pretende demostrar.


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