miércoles, 24 de febrero de 2016

La razón ilustrada frente a la razón racionalista.

Cassirer escribe acerca de la razón ilustrada: «Para los grandes sistemas metafísicos del siglo XVII, para Descartes y Malebranche, para Spinoza y Leibniz, la razón es el territorio propio de las verdades eternas, de aquellas verdades que son comunes al espíritu humano y al divino. Lo que conocemos e intuimos gracias a la razón, lo intuimos directamente en Dios: cada acto de la razón nos confirma nuestra participación en la esencia divina, nos abre el reino de lo inteligible, de lo suprasensible.» Empero, prosigue Cassirer, «el siglo XVIII otorga a la razón un significado diferente, más modesto. Ya no es un conjunto de ideas innatas que se hayan dado antes de cualquier experiencia, en las que se nos manifiesta la esencia absoluta de las cosas. La razón no es una posesión, sino más una cierta forma de adquisición. No es el erario ni el tesoro del espíritu, en el que se halle bien custodiada la verdad, como una moneda acabada de acuñar; por el contrario, es la fuerza originaria del espíritu, que conduce al descubrimiento de la verdad y a su determinación.”

Los ilustrados no consideran a la razón como un contenido fijo de conocimientos, principios o verdades, como ocurre en la filosofía racionalista del siglo anterior, sino como una facultad. La razón es para los ilustrados un instrumento para el progreso personal y de la sociedad, una herramienta constante que el hombre debe utilizar para no caer en la superstición y en el error. Pero en ningún modo es algo fijo, un saco lleno de ideas verdaderas a las que accedo de una vez para siempre. 

La otra diferencia fundamental entre la razón ilustrada y la razón cartesiana es la limitación. Descartes, y después Leibniz o Spinoza, van a hacer de la razón algo prácticamente ilimitado, omnipotente. Mediante la razón Descartes llega a todos los rincones de la realidad: se fundamenta a sí mismo, fundamenta la existencia de Dios y fundamenta la realidad entera; no hay en el pensamiento de Descartes ni un rincón de la realidad que quede sin un fundamento racional. Esto no va a ser así en la actitud ilustrada; los ilustrados van a confiar en la razón pero le van a poner límites; la razón no puede demostrarlo todo como pensaban los racionalistas, tiene sus limitaciones. ¿Cuáles son estas limitaciones? La experiencia; en este contexto es donde hay que entender la filosofía empirista. Los empiristas (Locke, Berkeley, Hume...) son ilustrados que se proponen un análisis de la razón con el fin de separar el grano de la paja, es decir, el buen uso del mal uso de la razón (algo que no hicieron los racionalistas). Sus conclusiones van a ser fundamentales: la razón no puede traspasar el límite de la experiencia (no podemos conocer aquello de lo que no tengamos noticias a través de nuestros sentidos).

Por esta razón se dice que los ilustrados dan comienzo a la filosofía crítica (1) en el sentido de que tratan de analizarla para encontrar sus límites y desde el conocimiento de los límites tratan de alcanzar la verdad y hacer que la sociedad progrese. 

1 Crítica significa “análisis de los límites”

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