jueves, 11 de febrero de 2016

Hume (III): Primer principio del conocimiento humano.

¿De dónde provienen todas nuestras ideas? ¿De dónde previenen las representaciones que habitan nuestra mente? Para los racionalistas había distintos orígenes de las ideas: estaban las ideas adventicias, ideas que tenemos gracias a nuestros sentidos; estaban también las ideas facticias, que creábamos nosotros mezclando ideas adventicias; y por último estaban las ideas innatas, que se encontraban alojadas en nuestra mente y que no dependían de nosotros. Hume, y en general todos los empiristas van a aceptar sólo un posible origen de las ideas: LA EXPERIENCIA. Este es el PRIMER PRINCIPIO DEL CONOCIMIENTO HUMANO: “todas las ideas provienen mediata o inmediatamente de las correspondientes impresiones”. Hay un orden temporal en el conocimiento: las impresiones preceden siempre a las ideas. Para demostrar aún más esta tesis, Hume hace la siguiente reflexión: ¿Tiene idea un ciego de lo que es y representa el color azul? Efectivamente, no. Y, aunque el ciego no pueda ver los colores ¿Podría aprender y llegar a conocer lo que es el azul si simplemente alguien con experiencia le cuenta o intenta darle una definición precisa de lo que es ese color? Parece que no. La ausencia de una impresión previa impide que un invidente pueda formarse la idea de lo que es el color azul. Las impresiones son los átomos que conforman la materia del conocimiento. Sin ellas, no podríamos conocer nada, ni siquiera lo ficticio e imaginario.

Según este principio: sólo es conocimiento en sentido estricto aquellas ideas que podemos reducir a las impresiones simples de las que proceden; el resto no son más que ficciones de la imaginación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...